El denominador común es el dinero, los recursos, que según la Gobernación de Tarija… escasea… que según el Gobierno… se cuenta con el todavía en cantidades más que importantes. La administración de Adrián Oliva comenzó posicionando la crisis económica por la que atraviesa el Departamento producto del despilfarro de su predecesor, Lino Condori, discurso que se mantiene aunque con ciertos visos de esperanza plasmada en la denominada Agenda del Bienestar, una especie de plan de gobierno que se conoció y comenzó a aplicarse extrañamente después de un año de gestión. Esa administración irresponsable de Condori, a decir de Oliva, contrajo compromisos que de alguna manera «hipotecaron» por varias periodos la Gobernación, sumida también en una reducción considerable de ingresos por la caída del precio internacional del petróleo.
Es decir, se sumaron dos poderosos elementos, reducción de ingresos y fuertes obligaciones contraídas. Como salida, por lo menos así se «marqueteó», se propuso el mentado Plan de Rescate Financiero, que fue presentado al Gobierno Nacional por ser quien tiene la llave ya sea para prestarle directamente recursos a Tarija o para viabilizar créditos externos… lo cierto es que el plan no funcionó, fue muy cuestionado por técnicos del Gobierno, incluso el Ministro de Economía, Luis Arce, habló de él. Después de varios capítulos con idas y vueltas, la propia Gobernación reconoció el fracaso y desahució la propuesta que en algún momento se vio como la «única» solución… parece que no había sido así.
Lo que ayudó a mostrar un escenario más complejo fue la serie de débitos automáticos de recursos aplicados por el Gobierno y evidenciados hábilmente por la Gobernación, el primero argumentando que no se estaban cumpliendo con convenios firmados para la ejecución de proyectos donde Tarija tiene una contraparte que había dejado de pagar, el segundo denunciando estos procedimientos como confiscaciones abusivas sin importar la difícil situación de la región mermando los de por si magros ingresos. El Gobierno sostiene que se aplican los débitos porque la Gobernación demostró tener dinero pues licitó y adjudicó nuevas obras y adquirió nuevos compromisos que ya está cumpliendo, sin embargo, los anteriores no…se planteó primero terminar de pagar las deudas para después adquirir nuevas deudas… al parecer este planteamiento no fue escuchado por la gestión de Oliva, lo que llevó al Gobierno a proceder de esta manera buscando que Tarija respete los acuerdos suscritos.
La presencia del Presidente Evo Morales el 6 de agosto en Tarija para los actos patrios y la ausencia del Gobernador Oliva se vio desde distintos puntos, unos que creyeron que era una buena oportunidad perdida de tener contacto y hacer gestión, otros que consideraron cuestión de orgullo y dignidad la actitud de la autoridad tarijeña. En fin, lo cierto es que la situación poco ha cambiado, ahora se abre una nueva puerta con la visita del Ministro Arce que esperamos sirva para poner los puntos sobre la íes y se encuentren soluciones equilibradas y posibles. Creemos que ésta vez el Gobernador debe aprovechar hasta el más mínimo gesto para lograr un acercamiento franco, lo más alejado del interés político y lo más cercano al interés del pueblo. Se entiende que si el Ministro viene es porque hay voluntad de hacer algo positivo, de avanzar, de no seguir estancados en una relación quebrada de la que sólo sale perjudicada la gente. Queremos confiar en que no se inventen esas soluciones hoy día, sino que por lo menos comiencen a florecer las opciones que permitan restituir la certidumbre y tranquilidad sobre el futuro en el colectivo social tarijeño, que se sintió golpeado y aturdido por los efectos de la crisis, que se salió de los bolsillos y se asentó carcomiendo la mente y perforando el corazón de los tarijeños.