Nos acostumbramos… a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor…
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera…
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas…
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz eléctrica….
Y a medida que nos acostumbramos a lo escrito líneas arriba, olvidamos el sol, olvidamos el aire, en fin, olvidamos la amplitud…
Nos acostumbramos… a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde…
A tomar el desayuno corriendo porque estamos otra vez atrasados…
A leer el diario en el taxi o bus porque no podemos perder tiempo…
A comer un simple sándwich porque no da tiempo para almorzar…
A salir del trabajo porque ya cayó la noche…
A dormir en el taxi o bus porque estamos cansados…
A cenar rápido observando silenciosamente televisión y dormir totalmente pesados sin haber vivido el día…
Nos acostumbramos… a esperar el día entero y oír en el teléfono: «Hoy no puedo ir»…, «A ver cuando nos vemos»…, «La semana que viene nos juntamos»…
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta…
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos…
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana…
Nos acostumbramos… a ahorrar vida…
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir…
Alguien dijo alguna vez sabiamente: «La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja», ante esto caros lectores simplemente… Disfrutemos!