Noticias El Periódico Tarija

Los números son preocupantes, según el Gobernador Adrián Oliva, Bs. 132 millones fueron debitados directamente de cuentas de la Gobernación por una serie de compromisos asumidos con anterioridad, es mucho dinero, casi $us 20 millones que servirían de mucho en proyectos en el Departamento. La explicación del Gobierno Nacional es que en función de convenios firmados, Tarija asumió ciertas responsabilidades que no estuvo cumpliendo y dentro del marco legal se procedió de esta manera. Pensamos que ya no vale la pena seguir diciendo que esto es culpa de tal o de cual, si se hizo algo ilegal se debe investigar y la justicia encargarse de sancionar, pero en este momento se precisan otras actitudes para intentar superar la difícil situación.


Ya es tiempo de una gestión directa del más alto nivel, quien mejor que Oliva para «tomar el toro por los cuernos» y buscar los contactos necesarios ya sea con el Ministerio de Economía y, porque no, con el Presidente Evo Morales. Es necesario que sea el Gobernador el que transmita el pesar de los tarijeños por los débitos en una situación de crisis financiera tan marcada, es preciso que nuestra autoridad proponga alternativas que liberen de tanta presión, tal vez suspender los débitos con la aceptación del Gobierno o reprogramar los pagos, etc… pero algo se debe hacer, no se puede seguir mirando lo que sucede y quedarnos hablando y quejándonos entre nosotros, confiamos en la capacidad de persuasión de Adrián Oliva, ya lo demostró anteriormente cuando al inicio de su administración granjeó una buena relación con Evo, que luego se deterioró vaya Dios a saber por qué.

Tal vez el encuentro en el Consejo Nacional Autonómico sea propicio para poner este tema sobre la mesa, allí estará el Presidente que fue quien lo convocó, esperamos que se aproveche esta oportunidad en la que se hablará de recursos económicos, pues se abordará lo relativo al pacto fiscal en Bolivia, para hacer notar lo que pasa en Tarija y lo cuesta arriba que se hace todo  con la nueva realidad y peor aún con estos débitos automáticos que parecen no haber sido previstos que sorprenden y perjudican la gestión, comprometiendo proyectos que deberían ir en beneficio de la gente.