Aprendiendo a tolerar la incertidumbre

Es importante aceptar que lo inesperado es parte de la vida, nada en este mundo es totalmente seguro, salvo la muerte; y nadie puede darnos certezas absolutas sobre algo. En segundo lugar, hay que aprender a diferenciar aquello que está bajo nuestro control de lo que no lo está. Eso también será sustancial, así nos tocará confiar en nuestros recursos personales y hacer lo que esté dentro de nuestras capacidades en una determinada situación. tomar conciencia de que muchos de nuestros pensamientos en ocasiones se tornan catastróficos y por lo tanto, no son racionales.
En este sentido podemos preguntarnos si pensar de manera pesimista nos ayuda a resolver algo, si tiene sentido hacerlo y las probabilidades que existen de que realmente ocurra aquello que estamos pensando. Por último, tenemos que aprender a vivir en el aquí y en el ahora, es decir, en el presente.
¡Actuar, es la clave! No te quedes esperando a que algo pase o a que tu temor más grande se vuelva realidad. Acepta que hay cosas que no puedes controlar y sigue adelante. Ante la incertidumbre emocional: ejercítate, practicar un deporte podría ayudarte a disminuir los niveles de incertidumbre. Ejercitándote podrás así ocupar la mente en otras actividades y no pensar en lo que te perturba, Céntrate en tus proyectos es una manera de lidiar con esa sensación de temor, la mente, al mantenerse ocupada en los proyectos laborales, académicos y personales, se centra así en cumplir las actividades planteadas.
Recuerda lo que te impulsó a hacer esos planes, tus motivaciones. Así, te ayudarán a seguir el camino planeado sin miedo. Vivir el presente es la clave para afrontar la incertidumbre; es una situación que pasará y te dejará lecciones al superar los obstáculos con fortaleza y actitud positiva.
Lic. Noemi Gambarte