PANDEMIA

María Elena Rovirosa.
Recibimos la visita de una Pandemia, misma que nos entregó una carta de corrección, clarificándonos una serie de hábitos no adquiridos, y una carta de enseñanza para convertirse en Resiliencia. La sorpresa fue anunciada por todos los medios de comunicación para tomar las debidas precauciones y salvar a la población.
Pandemia es una epidemia que afecta al mundo entero; es una enfermedad infecciosa que se propaga a los humanos a lo largo de una área geográfica extensa, muy extensa. Es importante señalar la diferencia entre pandemia, epidemia y endemia. La primera se extiende a todo el planeta, donde la Organización Mundial de la salud hace la declaración oficial del “coronavirus Covid19” esto se logró con la cobertura de expertos en la materia, y anuncian la invitación para aumentar el sistema inmunológico. La segunda, siendo también de contagio, actúa rápidamente, se propaga para una área geográfica concreta tal como ocurrió con el brote de Ébola en Africa en el año 2014, y la tercera, conocida como enfermedad endémica, es la que persiste de una forma continuada o episódica, en una zona determinada; como por ejemplo: el dengue y la malaria.
Juntos caminamos hacia una escuela de cambios, donde percatamos la inadecuada alimentación que sosteníamos, la parte quejosa de los trabajos, el desenfreno de los desechos en las calles y la ausencia de comunicación familiar entre otros. La disciplina ha sido etiquetada y en cada uno de nosotros cobrará conciencia.
La resiliencia es la superación del dolor convertido en fuerza. Porque la mejor de las vidas está llena de dilemas, conflictos, riesgos, tropiezos y un sinfín de emergencias inesperadas, que con su curso fomentan un aprendizaje. Nuestra razón con la pandemia del covid19, ha sido experimentada por cada uno en forma distinta. La diferencia está en la forma de recibir el golpe emocional y poder digerirlo. Es la actitud en las derrotas, donde se hace presente el valor del individuo. Es la fuerza inquebrantable la que te planta como fortaleza, como armadura, o como una sencilla forma de expresar Yo Soy.