Situacionesque se repiten

A veces nos cansamos de escribir sobre cierto temas…la falta de agua, los cortes de electricidad, la corrupción en instituciones públicas, la inseguridad ciudadana por ejemplo. Sucede que sentimos que lo que decimos hablando o escribiendo, cae en saco roto, sabemos que tiene efecto al principio pero como que luego la fuerza del mensaje se va diluyendo por más bien argumentado que sea, como que le ganaron a la gente por cansancio, lo que llevó a un conformismo peligroso, casi suicida, porque cada quien parece haber decidido ocuparse de lo suyo y no mirar lo que pasa a su alrededor, es como si esa noción de propiedad de la cosa pública hubiera desaparecido al punto de no importar nada. Es como que el pueblo se cansó de aquello de que nos dicen que es nuestro y sin embargo no gozamos de lo nuestro y encima hay quienes se aprovechan de lo nuestro… en resumen, no es nuestro. Y en vez de pelear o castigar en las urnas, ese mismo pueblo en una actitud totalmente contradictoria, vuelve a elegir a los de siempre para que hagan lo que mejor saben, postergar las necesidades de quien los eligió y es dueño de los recursos que administrarán.

Uno de esos temas de los que ya se ha dicho mucho es el de la seguridad en nuestras calles, desde un mayor despliegue policial hasta las famosas cámaras de vigilancia que nunca llegan, proyectos que van y que vienen, de escritorio en escritorio de burócratas que prolongan problemas y no los solucionan, en esa medida la población crece y con ella esos problemas que en muchos casos, se traducen en inseguridad para la gente. Normalmente ubicamos este flagelo en los barrios alejados, periféricos, como si el centro gozara de algún privilegio y lo cierto es que se ha convertido en una de las zonas de mayor riesgo, quien se atreve a caminar en la noche después de ciertas horas, debe prepararse para ser posiblemente asaltado con un arma blanca o de fuego y tener que entregar lo que lleva puesto. Pero la luz del día ya no espanta a los mal vivientes y uno de los puntos de mayor encuentro, sobretodo de jóvenes, se ha convertido en zona roja, la plazuela Sucre de la ciudad de Tarija, donde se puede ver como le arrebatan el bolso a una persona mayor o le roban el celular a alguna chiquilla que habla caminando, distraída y despreocupada. Pero si sólo se trataría de robos nuestra sorpresa no sería tan grande ya también es un espacio donde se presenta el micro tráfico de drogas, existen aquellos distribuidores de pequeñas cantidades que cubren las necesidades de un segmento de la población que se ha convertido en drogo dependiente, compuesto también por jóvenes. Se dice que circula con facilidad la marihuana y también la cocaína en porciones pequeñas pero ante todos y ante los ojos de todos sin que nadie diga ni haga nada. Se entiende que por ahí circulan policías todo el día, por lo menos deberían hacerlo, más si hay indicios de que esta pasando lo mencionado. ¿Qué se puede hacer?, de hecho no esperar fórmulas mágicas, sólo lo que la policía ya sabe pero no lo hace, lo que la fiscalía ya sabe pero no lo hace…no hay manera de luchar si no es en conjunto y coordinando acciones, mostrando resultados y desterrando la violencia, la inseguridad, el alcohol y la droga, en especial, de un lugar donde nuestra juventud se reúne todos los días, exponiendose a ser mal influenciada y encaminada.