Haciéndonos responsables de nuestras mascotas

La mala educación ciudadana se hace evidente de muchas maneras, una de ellas es sobre cómo nos comportamos con los desechos de nuestras mascotas. Se ha vuelto común ver en la ciudad a personas que llevan a sus perritos a pasear por áreas verdes públicas… plazas, avenidas, parques, etc… en el fondo lo que se pretende es que los animalitos hagan sus necesidades fisiológicas en espacios abiertos, en vez de hacerlo dentro de las casas. Al mismo tiempo, se convierte en un hábito positivo ya que el dueño del can adquiere la costumbre de caminar y hacer algo de ejercicio. Lo malo es que la gran mayoría solo observan a sus mascotas y no se hacen cargo de limpiar sus desechos, por lo que todo queda ahí en medio del pasto, generando mal olor y también contaminación, más allá de la molestia que por desgracia significa pisar aquello.

Pero el problema es más grande aún ya que si eso pasa con los perritos con dueño, solo imaginemos lo que sucede con aquellos que viven en la calle, por su cuenta, que tienen como casa toda la ciudad y, por tanto, defecan por todo lado. En Tarija, la población canina llega a por lo menos 80 mil animales, que todos los días dejan sus eses fecales al aire libre, ya sea descomponiéndose o secándose, desechos que tienen de todo y que por acción del viento y la naturaleza se esparcen por doquier, llegando a puestos de venta de comida, fruta, etc., productos que las personas consumen, con sus peculiares aditamentos.

En países con mayor educación y normas claras, también se acostumbra llevar a pasear a las mascotas, se permite que hagan sus necesidades pero es obligatorio que sus amos se responsabilicen y limpien. Quien no lo hace es duramente multado, de manera que entienda que vive en sociedad, donde nadie tiene que soportar su mal comportamiento y donde sus derechos terminan donde comienzan los derechos del otro.