Los trapos sucios de la moda: abusos sexuales, denuncias y fotógrafos en la mira

En septiembre de 2020, la modelo y actriz Emily Ratajkowski publicó un ensayo donde relataba, entre otras experiencias nocivas, cómo había sido agredida sexualmente por un fotógrafo llamado Jonathan Leder cuando tenía 20 años. Durante años, escribió Ratajkowski en el sitio web TheCut, fotografías Polaroid de ella desnuda y semidesnuda, tomadas durante esa sesión, se expusieron en galerías y se reeditaron sin su permiso. Como respuesta, Leder dijo que las acusaciones de Ratajkowski eran “falsas y procaces” y su ensayo, “de mal gusto e infundado”.

Hace años, cuando Ratajkowski empezó a denunciar públicamente a Leder por publicar libros con sus fotos de desnudos, el fotógrafo le presentó a The New York Times la copia de un contrato de exención de responsabilidad (un tipo de contrato que especifica o limita el uso de la imagen de una modelo) firmado por el agente de Ratajkowski.

El acuerdo autorizaba a usar las fotos en “un futuro libro de Polaroids”. Pero, según Ratajkowski, su agente negó haber firmado algo y también dijo que su abogado había insinuado que la firma estaba falsificada.

En su casa de Brooklyn, Nueva York, Kathleen Sorbara leyó el ensayo con inquietud. Leder la había fotografiado dos veces en 2013; no la agredió pero sí continuó publicando imágenes de ella, también en contra de sus deseos, señaló. Sorbara, que ahora tiene 25 años y vende ropa vintage, se preguntaba si las imágenes de hace siete años aún estaban circulando.

Buscó en Instagram con el nombre de Leder como hashtag. No tuvo que rastrear mucho: en agosto, una compañía japonesa había empezado a vender remeras impresas con fotos provocativas tomadas por Leder, incluidas las de Sorbara a los 18 años en ropa interior. Lo sintió como una violación, dijo.

Ella no había firmado un acuerdo de exención, que es la norma en todo tipo de sesiones de fotos. A menudo, los agentes se ocupan de los trámites, lo que significa que las modelos no siempre conocen los contratos. Aun así, según dos colegas de Leder, la mayoría de los fotógrafos no suelen pasar por alto los deseos de una modelo o su agencia en este contexto, ya sea por respeto mutuo o por el deseo de mantener buenas relaciones comerciales.

“Es inmoral”, dijo Sorbara sobre lo hecho por Leder. “Hay cierto nivel de confianza cuando colaborás con alguien en un proyecto artístico, en especial cuando éste tiene que ver con tu cuerpo desnudo.”

Desde la publicación del ensayo de Ratajkowski (en el que cuenta que Leder la penetró con los dedos tras la sesión, mientras estaba ebria por haber tomado vino que él le ofreció), más mujeres han salido a contar historias sobre Leder, que van desde su incomodidad por el uso continuo que él hacía de determinadas imágenes hasta acusaciones de abuso sexual.

The New York Times trató de contactar a Leder, de 47 años, para que hiciera declaraciones para este artículo, a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes de texto. No respondió.

Es devastador darse cuenta de que son muchas las mujeres de las que se han aprovechado y de que éstas se sentían incapaces de hacer algo al respecto.

¿Excepción o sistema?

Leder no es el primer fotógrafo señalado por explotar cuerpos jóvenes mientras el personal de vigilancia se encogía de hombros o se daba vuelta. Terry Richardson, Bruce Weber, Mario Testino y Patrick Demarchelier también han sido acusados de comportamientos indebidos. Ninguno de ellos ha sido imputado de un delito y todos emitieron desmentidas. Sólo uno, Weber, está sometido a juicio.

“Este es el tipo de historias que oímos todos los días”, dijo Sara Ziff, fundadora de Model Alliance, organización sin fines de lucro que defiende los derechos laborales de las modelos y ofrece una línea de apoyo y talleres.

Leder se hizo conocido como fotógrafo con Jacques, una revista que él y Danielle Hettara, entonces su esposa y ex modelo, empezaron a publicar en 2009. Ella era la editora jefa y él, el director creativo. }

La revista, que estaba inspirada en ediciones antiguas de Playboy y contenía lo que Leder una vez definió como desnudez “saludable”, tuvo una buena acogida. Pronto le pidieron que hiciera videos para marcas como Adidas y Louis Vuitton.

Hettara contó que, en octubre de 2011, tras dos años de matrimonio y dos hijos juntos, enfrentó a su marido por su aventura con Nola Palmer, la protagonista del largometraje que él estaba dirigiendo.

Durante la discusión, según una denuncia policial que presentó Hettara en Woodstock, Nueva York, Leder le apretó el cuello mientras ella tenía en brazos a su pequeña hija. En ese momento, declaró en una entrevista, “estaba tan conmocionada que no podía recordar el número para llamar al 911”.

Fue a la Policía cinco días después, tras hablar con amigos y familiares y tratar intermitentemente de reconciliarse con Leder. Le concedieron una orden de alejamiento.

Leder fue detenido en enero de 2012 y acusado de obstrucción criminal de la respiración o la circulación sanguínea y poner en peligro el bienestar de un menor, pero fue sobreseído en un juicio.

Los documentos de la causa están sellados, pero el sobreseimiento de Leder se discutió en una audiencia relacionada con su divorcio en septiembre de 2017. En la audiencia, Leder negó la existencia del incidente y haber sido alguna vez violento con una mujer, según una transcripción judicial.

A través de los años, Hettara relató su historia a socios comerciales con la esperanza de que dejaran de trabajar con su ex. “A mucha gente no le importó porque, como pueden ver, las agencias de modelos seguían enviándole modelos”, dijo. “De inmediato me catalogaron como la esposa celosa.”

En un número de 2014 de Jacques (cuyo tema giraba en torno a la traición y que tenía a Leder en la cabecera), Hettara se identificó como “una sobreviviente de violencia doméstica” que “tuvo un colapso nervioso debido a eso”. Ella y Palmer, que había roto su relación con Leder, hicieron una sesión de fotos juntas e intercambiaron emotivas cartas públicas.

A la semana siguiente de la publicación del ensayo de Ratajkowski, Palmer, de 29 años, escribió en Instagram que Leder también fue su “abusador”. Dijo que le vigilaba el peso y le controlaba el peinado y la ropa. Le decía que no trabajara con ningún otro. Le inculcaba que su cuerpo sólo podía “ser respetado y apreciado si está desnudo”.

Mientras rodaba la película de Leder en Florida (donde vivía temporalmente con él, Hettara y sus dos hijos), ella llamó a sus padres y a su agente para decirles que tenía miedo y quería irse a casa, contó.

La película, en la que Palmer hacía de desnudista, no se terminó. Debido al metraje no estrenado que había quedado en poder de Leder, afirmó, tenía temor de hablar en contra de él.

Hettara dijo que, poco después de separarse de Leder, descubrió en el armario de un depósito varias planchas de contactos fotográficos de una sesión de fotos de una revista para la que lo habían contratado en 2011. La fotografiada era una chica de 15 años quien, en algunas de las imágenes, tenía desabrochada la blusa y mostraba un corpiño transparente; en otra posaba arrodillada con las piernas ligeramente abiertas sobre un colchón.

Desde hace mucho se usan modelos menores de 15 años en la fotografía de moda, pero las fotos que encontró Hettara iban más allá del trabajo que ella y Leder solían hacer con menores, explicó, y le resultaron profundamente inquietantes, como ha expresado en documentos judiciales.

Aún es común que a las chicas jóvenes les pidan que se desvistan durante las sesiones de fotos y no siempre se sienten con poder para decir que no, aseguró Ziff. A menudo, las modelos no se sienten a gusto quejándose ante su agente, dijo, porque “no quieren parecer personas difíciles y poner en peligro futuros contratos”.

Las mujeres jóvenes seguirán siendo arrojadas a la boca del lobo mientras las agencias de modelos no se pongan firmes.

Kathleen Sorbara, modelo

La explotación

Sorbara fue fotografiada dos veces por Leder en Woodstock, en noviembre de 2013: primero para un blog y luego para una publicación que Leder pensaba editar al año siguiente, A Study in Fetishism: Manifesto, Vol. 1 (Estudio sobre fetichismo: Manifiesto, Vol. 1), donde aparecía Ratajkowski.

Sorbara dijo que no se sintió cómoda hasta la segunda sesión. Cuando llegó, contó, le sorprendió el concepto: “Afiche de porno lésbico de las décadas de 1950 y 1960”.

En un momento, Leder le pidió que besara a otra modelo, que entonces era la novia de él, y ella se negó. Después de ver las fotos, Sorbara pidió a través de su agente que se eliminara su nombre del proyecto. Leder aceptó, según correos electrónicos entregados al Times.

El Vol. 1 no sólo incluía su nombre (y, en la tapa, su foto) sino que también, durante los siguientes dos años, ella vio imágenes de la sesión en una galería de Los Ángeles y en otra publicación de arte. “Esas fotos se usaron para distintos proyectos para los cuales yo nunca le había dado permiso”, dijo Sorbara.

Quería que su agencia, Wilhelmina Models, iniciara acciones legales. “Le confié las fotos a ese fotógrafo porque la agencia me arregló un contrato con él”, escribió en un correo electrónico a la agencia. “Pero ahora esas fotos están siendo reproducidas y vendidas una y otra vez.”

Al año siguiente, en 2016, Sorbara llegó a un casting y descubrió que el trabajo era otra sesión de fotos con Leder en Woodstock. Él no estuvo en el casting, pero ella estaba consternada de que la agencia la hubiese puesto en la situación de quizá encontrarse con él nuevamente.

Recibió una disculpa y se le prometió que la agencia había tomado nota de que “ni vos ni ninguna otra chica debería hacerse fotos con ese fotógrafo”.

Pero Sorbara dijo creer que “las mujeres jóvenes seguirán siendo arrojadas a la boca del lobo” mientras “las agencias no se pongan firmes” o mientras no haya una mejor supervisión de los fotógrafos por parte de la industria.

Ratajkowski no accedió a ser entrevistada para este artículo pero envió una declaración a través de su agente de prensa: “Escribir el ensayo Buying Myself Back (Recomprarme) no fue fácil y publicarlo fue aún más aterrador. Pero escuchar a otras mujeres (de dentro y fuera de la industria) contar lo mucho que se sentían identificadas con él y cuánto les decía sobre sus propias experiencias, me hizo abrigar esperanzas y sentirme menos sola, sentimiento que no debe ser subestimado.”

“Es devastador darse cuenta de que son muchas las mujeres de las que se han aprovechado y de que éstas se sentían incapaces de hacer algo al respecto”, concluyó.

FUENTE: EL CLARÍN