4 alimentos que no ayudan a tu vida sexual

Lo mejor para tener una vida sexual sana es llevar una alimentación variada, rica en frutas, verduras y hortalizas, y combinarla con una buena higiene de sueño y con la práctica de ejercicio físico de forma regular. Si además apostamos por un estilo de vida relajado, incorporando hábitos que nos ayuden a canalizar el estrés e incrementar el bienestar, podremos disfrutar de una vida sexual placentera, siempre que no existan factores fisiológicos o psicológicos que lo impidan. Existen, sin embargo, algunos alimentos que pueden empeorar nuestra vida sexual desde diferentes ángulos, tanto a la hora de mantener la libido como en cuanto a la energía sexual o la lubricación. Estos son algunos de ellos.

Bollería industrial

Los ultraprocesados en general no son recomendables en ningún caso, tampoco si deseamos tener una vida sexual saludable. “En líneas generales los ultraprocesados llevan grandes cantidades de azúcar, sal y aditivos, grasas de la peor calidad de la mano de aceites vegetales y harinas refinadas. Todo ello no ayuda en nada a mantenernos en un buen estado físico y con energía, que es fundamental para una buena vida sexual”, señala la coach experta en hábitos saludables Natàlia Calvet. Entre los ultraprocesados a evitar encontramos desde algunos embutidos a numerosos precocinados, bebidas azucaradas y zumos industriales, así como la bollería industrial y buena parte de snacks. 

​“La bollería industrial no solo lleva harinas refinadas, sino también azúcares añadidos, lo que provoca picos de insulina en el organismo, que acaba sometido durante todo el día en una constante montaña rusa de subidas y bajadas de glucosa”, explica Calvet. Cuando se producen estas bajadas de insulina tienen lugar, asimismo, descensos de energía en el organismo, lo que hará que estemos fatigados y apáticos, algo que no ayudará en nada a nuestra vida sexual. Calvet señala, además, que cuando estos azúcares forman parte habitual de la dieta se puede llegar a dar una resistencia a la insulina, lo que se asocia a unos niveles más bajos de testosterona.

Alcohol

“El consumo de alcohol afecta al sistema nervioso central, lo que significa, por decirlo de forma sencilla, que nuestro cerebro funciona con mayor lentitud y le cuesta detectar los estímulos”, señala Calvet. La nutricionista alerta, además, de que un consumo excesivo de alcohol puede ocasionar problemas de disfunción eréctil a medio y largo plazo. Según un estudio realizado por el Boston Medical Group, una alianza de clínicas especializadas en tratar las disfunciones sexuales masculinas, el 71% de hombres alcohólicos de menos de 56 años padece disfunción eréctil o falta de deseo sexual. Esto se debe, según la investigación, “a que el alcohol inhibe el buen funcionamiento del sistema nervioso central, implicado directamente en la respuesta del estímulo sexual”.

Calvet recuerda, además, que el alcohol provoca deshidratación, cosa que puede afectar directamente a la lubricación femenina. En este sentido, recomienda mantenernos siempre hidratados no solo bebiendo agua, sino también cremas, sopas e infusiones, y potenciando el consumo de alimentos ricos en agua, presente sobre todo en frutas y vegetales.

​Otro curioso estudio, en esta ocasión realizado con moscas por la Universidad de California y publicado en la revista Science, señala que los machos que no consiguen mantener relaciones sexuales se refugian en el alcohol de forma compulsiva. Según los investigadores, este comportamiento de las moscas se podría extrapolar a los machos de otras especies, que tienden a consumir más alcohol cuando no tienen actividad sexual.

Café

“Un exceso de café puede tener efectos indeseados para la salud. Uno de ellos es que si se consume en grandes cantidades afecta al cortisol, una de las hormonas que necesitamos para activarnos y que influye directamente en la libido”, explica Calvet. En este sentido, un estudio de The British Journal of Nutrition señala que el impacto metabólico que supone tomar café en ayunas es notablemente diferente a cuando lo tomamos ya con algún alimento en el estómago. Según la investigación, ingerir cafeína con el estómago vacío puede acabar, a la larga, alterando la tolerancia al azúcar, cosa que no ocurre si tomamos el café una vez hemos desayunado. Esto se debe a la actuación del cortisol, una hormona que empieza a activarse justo cuando nos despertamos y que, en combinación con la cafeína, da lugar a un efecto acumulativo de los niveles de glucosa en sangre. Si tomamos el café una vez los niveles de cortisol se hayan estabilizado, su impacto metabólico será menor, y por tanto será mucho más saludable consumirlo.

​La nutricionista recuerda, sin embargo, que el consumo de café en cantidades moderadas es totalmente seguro. “Si tomamos hasta tres tazas diarias nos aprovechamos de sus beneficios”, señala Calvet, algunos de ellos relacionados con una buena salud sexual. Según un estudio de la Universidad de Texas, los hombres que beben entre dos y tres tazas de cafeína al día son menos propensos a padecer disfunción eréctil. Otra investigación, en esta ocasión realizada por la Universidad de Southwestern, apunta que el consumo moderado de cafeína puede aumentar el deseo sexual en mujeres.​

Alcachofa

Pese a que es una verdura de temporada sana, nutritiva, baja en calorías y, por tanto, muy recomendable en la dieta, hemos de tener cuidado si la consumimos en exceso, puesto que puede afectar a nuestros olores corporales. “Tanto las alcachofas como los espárragos y las crucíferas pueden alterar los olores corporales, pero tendríamos que tomarlas en cantidades altísimas y de manera muy habitual para que este consumo tuviese un efecto a largo plazo”, explica Calvet.

Más allá de retirar estos productos de la dieta, conviene incorporar otros que nos pueden ayudar a tener una vida sexual saludable, que van desde las nueces, el aguacate o el aceite de oliva, beneficiosos por sus propiedades cardiosaludables, el ajo, con reconocidos efectos para aumentar la producción de testosterona en el organismo. Conviene también incrementar el consumo de productos ricos en zinc, como las ostras, puesto que este mineral inhibe la aromatasa, encargada de transformar la testosterona en estrógenos, de manera que se relaciona con la producción de esperma.

FUENTE: LA VANGUARDIA