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Fuente: AP

Por años, Erin Whitehead se deleitó con los dramas de la serie televisiva “Grey’s Anatomy”. Vio cómo sus médicos afrontaban todo tipo de crisis en su hospital: enfermedades temibles, fenómenos climáticos destructivos, bombas, balaceras, trastornos mentales, dolor.

Hoy, la serie es como una válvula de escape, algo que la distrae un poco de… de todo lo que le ha sucedido este año a su país, su sociedad y a ella misma.

“Dieciséis temporadas de ‘Grey’s Anatomy’. Eso es lo que fueron los últimos seis meses”, dice Whitehead, una podcaster y ama de casa de Pace, ciudad de 34.000 habitantes de la Florida. “Estamos todo el tiempo tratando de fijar prioridades. Nadie puede mantener ese nivel de estrés”.

Ya han pasado seis meses desde que empezó la pandemia del coronavirus. La gente se adapta, se hace fuerte, llora lo que ya no está, se pregunta qué nos deparará el futuro.

La pandemia ha alterado la vida de todos. Surgen nuevos conflictos. La muerte y la frustración pasan a ser parte de la vida diaria. Reina la incertidumbre. La gente se pregunta quién tiene el control y debate quién debería tenerlo.

Y en la antesala de unas elecciones extremadamente peleadas en Estados Unidos, muchos se plantean lo que significa ser estadounidense e incluso qué representa el país.

“Pasaron seis meses, estamos en un sitio muy diferente”, dice Alicia Hinds Ward, emprendedora de Washington. “No queremos estar en este sitio. Es horrible, oscuro. Sabemos que hay que cambiar”.

Casi 200.000 estadounidenses que estaban con nosotros el 13 de marzo, cuando empezó el brote en Estados Unidos, ya no están. Ha surgido un tenso debate con un fuerte trasfondo político acerca de cómo enfrentar la pandemia. El país debe confrontar el racismo como consecuencia de la muerte de varios afroamericanos a manos de la policía en incidentes que tienen raíces profundas y sistémicas. Se ofrecen visiones del país muy contrastantes.

Períodos de incertidumbre a menudo generan gente insegura. Pero también se produce una extraña paradoja: En momentos de incertidumbre, la naturaleza humana quiere certezas.

Hay gente que está convencida de que Donald Trump tiene razón y ha manejado bien la pandemia, y de que una victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre representaría el fin de la versión actual de Estados Unidos. Otros están absolutamente convencidos de todo lo contrario.

Hay certeza de que el movimiento Black Lives Matter tiene a la historia y la justicia de su lado y de que es parte de un cambio muy necesario, así como hay certeza también de que las protestas son parte de un violento movimiento de izquierda que busca debilitar la policía, generar desmanes y acabar con el país.