Blooming festeja un gran triunfo ante Bolívar

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AGENCIAS
Las manos de José Peñarrieta, la gran definición de Edward Vaca y el temple de un equipo que no decayó pese a jugar con uno menos desde los 30’, desembocó en un gran triunfo de Blooming en el Tahuichi. El 2-1 ante Bolívar fue el premio al coraje, porque pese a que su rival fue más en juego, el equipo se mantuvo de pie, firme, con la fortaleza necesaria para festejar una victoria ansiada que le permite al equipo meterse entre los que pelean.
La primera etapa fue frenética, era golpear, aguantar y volver a golpear. Blooming, con un lúcido Joselito Vaca y un cooperador José Arismendi, logró el primero. Gran centro de éste último para César Menacho, que no llegó, pero sí lo hizo Clodys (13’) que llegó solo para empujar la pelota y provocar la algarabía cruceña.
Y una desconcentración, a los 16’, apenas tres minutos después del gol de Clodys, Roberto Carlos Fernández puso el 1-1 con un riflazo, cruzado, que venció a Peñarrieta.
Pero Blooming también respondió, con Vaca rematando al horizontal a los 38’ y con el mismo César Menacho generando zozobra ante una defensa dubitativa. Lo que minó el rendimiento local, en esa primera etapa, fue la expulsión de Cristhian Latorre, por dura falta contra Machado, que impidió que el nivel se mantuviera.
En el complemento Bolívar arrinconó a su rival, con Riquelme y Ábrego que siguieron complicando y a quienes respaldó Fernández. Es más, hubo un gol del argentino que el línea anuló por dudosa posición ilícita. Era el anticipo de lo que se venía porque luego siguió insistiendo Riquelme y también Juan Carlos Arce que tuvo a maltraer a Carrasco y Rioja. El volumen ofensivo de Bolívar era intenso y lo que Blooming hacía era resistir.
Encima Joselito Vaca tuvo que salir para darle lugar a José Vargas; el equilibrio en la mitad de la cancha era clave. El rival exigía, y había que redoblar esfuerzos para mantener a raya la avalancha de ataques. A los 64’ Edward Vaca ingresó por Clodys Menacho y con él se ganó en temple, eso mismo que mostraba Jesús Sagredo por derecha y el mismo Junior Sánchez en el medio. El delirio de Blooming recién llegó a los 90’ cuando parecía que todo acaba 1-1.
La pelota la sacó desde su arco Peñarrieta, la recibió directo Vaca, le hizo un sombrerito a Jusino y luego liquidó a Viscarra. Golazo. Nada que hacer para el arquero que quedó tendido ante la gran definición del volante que hizo enloquecer al Tahuichi. Los 5’ que restaban fueron intensos, aunque no había que aflojar más allá del que el físico ya no daba. Al final el 2-1 no se movió y provocó un eufórico festejo de un Blooming que tuvo un justo premio a su coraje.