EN NOMBRE DE LAS COSTUMBRES Y TRADICIONES

De hecho que nos gusta impulsar nuestras costumbres, vivirlas y expresarlas íntegramente. Tarija desborda tradición en cada época del año y en ésta no es la excepción, el carnaval es vivido intensamente y de manera muy distinta en relación al resto de Bolivia. Fiestas como compadres y comadres marcan esa diferencia, a pesar que de que ya se las celebra en otras ciudades también. Buen síntoma que muestra que lo tarijeño sí puede ser expuesto y difundido más allá de nuestras fronteras.

Desde hace bastante tiempo venimos insistiendo en la necesidad de orientar adecuadamente nuestros festejos y la forma en la que celebramos nuestras costumbres, en particular en los eventos a los que nos referimos. Por desgracia el alcohol es un elemento que no falta y más bien es considerado de primera necesidad, su consumo responsable cambiaría drásticamente la realidad pero no es así, el abuso y el exceso son la receta que usamos y el descontrol genera consecuencias lamentables. El tener fiestas al aire libre no es malo, sí lo es sin embargo que los espacios públicos se conviertan en bares abiertos, con productos de contrabando además, en los que se vende sin la más mínima supervisión. Que nuestras plazas y aceras se vuelvan baños a plena luz del día y sin paredes, que las calles lleven ríos de orines mal olientes y nos mostremos como una sociedad en decadencia, pues para colmo, la juventud es el segmento más numeroso que participa del festejo.

Existen instituciones y autoridades, así como normas que ponen límites a situaciones como las que vivimos cada año, si éstas no funcionan sucede mucho de lo que luego debemos ver en la televisión, periódicos y redes sociales. Estamos seguros que esa no es la mejor imagen de Tarija ni la que queremos vender, esa imagen nos hace daño y deteriora las raíces de las costumbres y tradiciones que tanto queremos cuidar y conservar.