Hallan laboratorio de cocaína en la finca del embajador de Colombia

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Bomberos colombianos asistieron a la escena de una explosión que ocurrió después de que las autoridades encontraron y quemaron un laboratorio para el proceso de cocaína en Guasca, Colombia. (Foto: AFP)

El Comercio

(Febrero 15/2020) El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por su sigla en inglés) y la Policía de Colombia venían manejando una matriz operacional sobre la presencia de un grupo de narcotraficantes en Cundinamarca y Boyacá que, a través del aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, estaban enviando cocaína con destino a Estados Unidos y Europa.

En la finca perteneciente al embajador de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente, se procesaba media tonelada de cocaína al mes.

Lo primero que lograron establecer los investigadores del caso es que el clorhidrato de cocaína lo producían los integrantes de la red, y gracias a una fuente humana lograron centrar el perímetro operacional en el municipio de Guasca en Cundinamarca.

“Logramos establecer que hacía pocos días los narcotraficantes habían transportado gran cantidad de insumos químicos, los cuales veníamos rastreando, y así logramos la ubicación exacta del predio”, dijo a EL TIEMPO uno de los investigadores del caso.

Con las coordenadas de la finca, se montó una operación en conjunto entre la Policía Judicial, Dijín y Antinarcóticos y se procedió a ocupar el predio en horas de la mañana del miércoles.

Nuestro interés inicial era ubicar el laboratorio, por lo que cuando ingresamos a la finca, no sabíamos a quién pertenecía. En el lugar encontramos siete toneladas de precursores químicos, camuflados entre las caballerizas, y 10 kilos de coca procesados», dijo la Policía.

Las autoridades estiman que en el laboratorio se producían al día entre 10 y 15 kilos de cocaína, los cuales se estarían enviando a través de maletas de doble fondo o correos humanos a los mercados de Estados Unidos y Europa.

LOS DATOS

Se confirmó que durante el procedimiento fueron capturadas cinco personas, tres de ellas estaban encargadas de la seguridad y las otras dos, de procesar el estupefaciente.

El laboratorio estaba en un lugar boscoso, donde pretendían que pasara inadvertido. Esto pudo incidir para que en el momento de su destrucción —expertos colocan las cargas explosivas— las llamas se hubieran dispersado originando un incendio de grandes proporciones.