GANADORES EN MOTOS Y COCHES

Peterhansel, Auriol y Roma, tres reyes del Dakar

AGENCIAS

Entre las hazañas del deporte de motor, pocas superan lo que lograron Hubert Auriol, Stéphane Peterhansel y Nani Roma, los tres únicos ganadores del Dakar en motos y coches.

«Pasará mucho tiempo hasta que alguien lo vuelva a conseguir», augura Auriol, el primero en lograrlo tras vencer con una BMW en 1981 (luego repetiría en 1983) y con un Citroën en 1992. «En motos, ganar el Dakar es más fácil si tienes la experiencia y un buen equipo. Así puedes ganar varios años. Yo lo hice dos veces, casi tres, Neveu cinco, Peterhansel seis… Pero en coches es mucho más difícil, porque tienes que tener el coche adecuado, el equipo adecuado y en el momento adecuado. No sé si alguien podrá hacerlo de nuevo, quizá Cyril Despres, pero… somos un club muy exclusivo». Roma, el último en repetir hazaña, corrobora la sensación de Auriol, el hombre que le inspiró para correr el Dakar: «También hay que tener en cuenta que ser rápido en motos no significa que lo vayas a ser en coche, es un mundo diferente. No sé si alguien lo logrará de nuevo porque los equipos no se arriesgan a promocionar a chicos jóvenes que puedan intentarlo», apunta el catalán.

Nani recuerda su primer encuentro con Auriol, en su primer Dakar, allá por 1996: «¡Hace tanto que ni me llamaban Nani entonces! Era la primera etapa africana, la primera vez que lideré el Dakar y la primera vez que hablé con Hubert. Aquel día empecé tercero, pasé a Tiainen y Trolli y me puse abriendo pista. En la meta bajó con el helicóptero, me preguntó quién era y me aconsejó que fuera más despacio, que tuviera prudencia. Ese fue mi primer contacto con Auriol».

Ese hombre que bajaba asombrado por un joven piloto de 23 años había sido el que le inspiró para competir en el Dakar: «Uno de los momentos que se me quedaron grabados fue la etapa en la que se cayó con la Cagiva. Era joven, pero recuerdo con admiración aquella hazaña, era un tío duro». Roma se rememora una de las páginas más épicas de la historia de la prueba. El penúltimo día de la edición de 1987, cuando lideraba la clasificación, Auriol sufrió una caída en la que se rompió los dos tobillos. Nadie sabe cómo, consiguió llegar a meta: «Aquel Dakar fue una gran lucha entre Cyril Neveu y yo, era algo incluso personal, sabía que en tres días podía estar saboreando el Dakar para Cagiva frente a Honda. No ganar ese año… era algo que no podía aceptar. Por eso cuando me caí sólo tenía una obsesión, acabar. Tenía dos minutos de ventaja y sólo pensaba en ganar, me levanté y llegué al final».

Quizá después le dolió más no haber ganado ese Dakar que los huesos rotos, pero sus gritos aún con el casco puesto y los médicos inyectándole morfina siguen siendo una imagen icónica del Dakar. Como también lo fue la famosa jornada en la que Nani se desfondó entre las piedras en la edición de 2002: «Hemos vivido momentos parecidos, de perder dakares por situaciones estúpidas, como cuando se estancó en la montaña y no podía salir», recuerda el francés, por entonces director de la prueba (lo fue entre 1995 y 2003). «Fue un momento dramático, como el mío, pero esos momentos son los que hacen las leyendas», asegura el francés.

Hablando de leyendas, antes que Nani (ganador con Mini en 2014), Peterhansel fue el primero en imitar la hazaña. Curiosamente, el año en que Auriol completó el doblete, Monsieur Dakar también subió al podio como ganador de su segundo touareg en moto: «Hubert fue un ejemplo para todos. Recuerdo sus batallas con Neveu -la primera gran rivalidad histórica del Dakar en motos-, por entonces yo era piloto de enduro, pero me hizo desear correr el Dakar». Eso sí, nunca pensó que podría repetir la hazaña de su ídolo: «Los coches no eran un objetivo para mí entonces, no pensaba en ello. Quería superar los cinco triunfos de Cyril Neveu en motos. Sólo después fue cuando pensé en cambiar a los coches». Auriol, Roma y Peterhansel, tres héroes cuya hazaña quizá ya sea imposible de igualar.