Derechos Humanos: Una luz se enciende en Santiago

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Marcel Lhermitte

Hace algunos años leí, en algún texto vinculado a la historia reciente –reconozco que no recuerdo en cuál–, unos apuntes desclasificados sobre un espía que en plena Guerra Fría informaba a sus superiores que algo raro sucedía en Montevideo. Les explicaba que era un día de semana, en horario laboral, en verano y las playas estaban atiborradas de gente. Por ende, o nadie trabajaba o cabía la posibilidad de que existieran muchos otros espías.

Es que enero es un mes especial en muchos de los países de América Latina. El arribo de la temporada estival en el Río de la Plata hace que las calles de Montevideo, por ejemplo, estén reservadas para unos pocos que no se pudieron ir de vacaciones, que las calles sean muy fácilmente transitables por los vehículos y que por momentos desaparezca el tibio estrés que puede existir de este lado del charco.

Esa calma temporal choca y se da de bruces con lo que sucede en otros puntos de la región, donde las revueltas, las luchas y la resistencia de unos cuantos no dan tregua. Es que las urgencias no saben de vacaciones.

Millones de personas continúan reclamando sin cesar por sus derechos vulnerados –los más elementales en algunas oportunidades–, en movilizaciones que trascienden nuestra América Latina y que también alcanzan países del primer mundo, como Francia y España. Individuos que, en determinados casos, son reprimidos con toda la fuerza de gobiernos que no escatiman en palos, balas, ni gases; que no se responsabilizan por cegueras, mutilaciones o incluso muertos.  

Con ese marco coyuntural una luz que puede convertirse en esperanza se encendió en Chile, que desde la Comisión de Derechos Humanos del Senado ha propuesto un alto, una instancia de pensamiento y reflexión, con actores políticos y sociales de primer nivel de muchos países latinoamericanos, Canadá, Francia y España.

En América Latina, y en el mundo entero, siguen existiendo desigualdades gigantescas en el marco de los derechos humanos, en países como Uruguay por ejemplo, durante los gobiernos frenteamplistas se realizó una verdadera revolución, que deberá protegerse: matrimonio igualitario, ley de interrupción voluntaria del embarazo, ley integral para personas trans, legalización de la venta de marihuana para uso recreativo y medicinal, regularización del trabajo doméstico, jornadas de ocho horas para los trabajadores rurales, leyes de responsabilidad empresarial y un largo etcétera sobre el que se debe seguir avanzando.

Pero el Foro de Derechos Humanos es entre el 23 y 25 de enero en Chile, un país en donde aún está vigente la Constitución de Pinochet, y donde resulta imprescindible avanzar en verdad, justicia y reparación. Entre otras figuras mundiales estará presente el juez español Baltasar Garzón, quien promovió una orden de arresto contra el dictador chileno por sus crímenes de lesa humanidad.

Marcel Lhermitte es consultor en comunicación política y campañas electorales. Periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y gestión de Campañas Electorales