Sinisa Mihajlovic, un ejemplo de vida

BOLOGNA, 29 NOV

«En estos cuatro meses lloré tanto que me quedé sin lágrimas, pero ya no lloro más», afirmó Sinisa Mihajlovic, el DT serbio del Bologna que convocó a una emotiva rueda de prensa para hablar de su lucha contra la leucemia.

El estadio Renato Dall’Ara, en el que el 13 de julio anunció públicamente la enfermedad que padece y prometió darle batalla, fue el mismo escenario para este nuevo encuentro con la prensa en el que relató sus pasos en esa lucha. Con una emoción que contagió a todos los presentes, que lo escucharon en absoluto y respetuoso silencio, Mihajlovic aprovechó para agradecerle a quienes lo acompañan en esta pelea por la vida.

«En estos cuatro meses difíciles he conocido médicos extraordinarios y enfermeras que me atendieron, curaron, sostuvieron y soportaron. Sé que tengo un carácter fuerte y también difícil», reconoció con su típica ironía. «¿Quién mejor que ellos puede entender cuán difícil resulta física y psicológicamente enfrentar algo así?», dijo al enumerar los nombres de aquellos a quienes aludía antes de «agradecerles de corazón por su ayuda».

«Supe de inmediato que estaba en las manos correctas», agregó Mihajlovic, de 50 años, flanqueado por Michele Cavo, jefe de Hematología que terció cuando la voz del entrenador pareció quebrarse por la emoción.

«Son lágrimas de catarsis», explicó el facultativo, mientras el entrenador serbio daba una muestra más de su personalidad, mostrándose como un hombre con sus fragilidades, pero también con temperamento y coraje frente a la adversidad.

«Todavía estoy aquí y no voy a rendirme nunca», prometió una vez más Mihajlovic, hijo de padre serbio y madre croata cuyo carácter se forjó en medio de la guerra que terminó desmembrando a la Yugoslavia del mariscal Josip Tito.

Hoy, a un mes de someterse a un trasplante de médula ósea, Mihajlovic pelea su guerra personal contra la leucemia y afirma que «tanto en la enfermedad, como en el trabajo, intentaré seguir dando lo máximo posible de mí».

Lo repite en una conferencia que arrancó con sorpresas y emociones cuando el plantel completo de Bologna irrumpió en la sala de prensa del Dall’Ara encabezado por el capitán Blerim Dzemaili.

«Te hemos decepcionado, pero intentaremos volver a darte una alegría», comentó el macedonio a nombre del equipo que marcha decimoquinto en el campeonato italiano, situación a la que también se refirió el entrenador.

«¿Pero qué hacen acá? No deberían estar entrenándose. Estos chicos con capaces de cualquier cosa con tal de no entrenarse», dijo con una sonrisa Mihajlovic, desatando una carcajada de los presentes que distendió un poco las emociones.

Más serio comentó sobre la campaña del Bologna: «Estoy enojado con los muchachos por los resultados. Todos decían que debían ganar por mí, pero en los hechos no ocurrió. Los entiendo porque esta era una situación complicada también para ellos».

«Ahora van a tener que volver a hacer las cosas como yo digo y sólo lo lograrán dando el 200 por ciento de sí mismos», agregó tras confesar que «ir a la cancha y ver los entrenamientos por videos, me hizo sentir vivo».

«He aprendido a apreciar las pequeñas cosas, como una bocanada de aire después de pasar cuatro meses encerrado en una sala de hospital. A los enfermos les digo que nunca pierdan las ganas de vivir», aseguró.

Además de agradecerle a médicos y enfermeras (en la rueda de prensa estuvo también la doctora Francesca Bonifazi, del Instituto de Hematología Seragnoli del Hospital Sant’Orsola), Mihajlovic agradeció al club, a los amigos y a la familia.

«Sobre todo a mi esposa (Arianna), a la que amo y quien es la única persona que conozco con más caracter que yo, y a mis hijos, que son la razón de mi vida y estaban dispuestos a donarme su médula para salvarme», dijo con la voz quebrada.

«El caso de Sinisa le dio otra mirada al fútbol. En todos los estadios que estuvimos hubo mensajes de solidaridad, afecto y esperanza», destacó Claudio Fenucci, uno de los máximos dirigentes del Bologna.

El doctor Cavo explicó que en lo que hace al tratamiento «estamos todavía en una fase precoz y necesitaremos tiempo para tratar de entender cuál es el mejor camino. Debemos controlar a Sinisa por las posibles complicaciones», aclaró.

Se necesitan dos años para descartar cualquier tipo de recaída y al menos cinco para poder declarar al paciente completamente curado, explicó Cavo, según el cual el caracter de Mihajlovic invita a la esperanza.

El especialista destacó también que «el afecto que recibió frente a esta situación, resultó clave también», mientras que Mihajlovic aseguraba: «Esta experiencia me hizo ser más reflexivo», aunque aclaró: «No soy un héroe, sólo un hombre».