La OEA confirma el fraude y recomienda nuevas elecciones con otro tribunal

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FUENTE: EL DEBER

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha emitido un informe preliminar sobre el proceso electoral de Bolivia. Indica que, teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato del MAS Evo Morales haya quedado en primer lugar y el candidato Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, en segundo. 

Son 14 las observaciones sobre el cómputo oficial. La OEA concluye que el proceso no siguió buenas prácticas ni respetó estándares de seguridad, por lo que concluye que no se puede dar certeza de integridad ni garantizar los resultados.

Mencionan que ante el débil control de ingreso, cualquier persona podía acceder a tener roles de administrador al software utilizado, dado que por ejemplo una persona podía iniciar muchas sesiones con sus datos, entre otras inseguridades. 

Confirman la observación de la empresa auditora referida que se vulneró dos veces el protocolo de seguridad después de poner en cero la base de datos para comenzar a recibir las actas. No se respetó la integridad del software utilizado y ni siquiera se inició la recepción de datos en un ambiente ‘estéril’. Eso significa que en se mezcló información de prueba (de antes de las elecciones) con información oficial de las actas electorales.

Pese a las graves vulneraciones del TREP, se utilizaron datos de este sistema en el caso de 1575 actas para el cómputo oficial.

Además señala que el proveedor del software, la empresa Neotec, ingresó al servidor del cómputo oficial de manera remota y además es el único que tiene el dominio de los accesos, lo que perjudica la cadena de custodia.

El informe considera “inaceptable” que durante el proceso electoral se hubiera accedido directamente a la base de datos, con el argumento de “desanular” actas.

El Trep​

Los técnicos de la OEA hallaron no una, sino varias irregularidades que concluyen en que “no se puede dar certeza de los resultados del TREP”.

Encontraron el uso de dos servidores ajenos al sistema electoral; es decir, que no eran monitoreados ni por los técnicos del TSE ni por la empresa auditora. 

Uno de ellos fue usado para el tráfico de información a las estaciones de trabajo del TREP; el otro recibía toda la información del TREP. El informe indica que nadie reportó a este equipo pese a que el TSE sabía de su existencia.

También detectaron que la información de las actas llegó desde servidores que burlaron el control de la empresa auditora y esto se hizo después de que se interrumpiera la transmisión de datos (lo cual fue cuestionado por la Misión de Observadores desde el primer momento). 

No solo se usó un equipo foráneo, sino que se modificó el IP de los 350 servidores encargados de la recepción de la información. EL informe señala este punto como “extremadamente grave”.

Tampoco se utilizaron los servidores de la manera que se había previsto en el protocolo, lo que significa que no tienen la misma información y eso “está reñido con las buenas prácticas”. Señala que ningún documento describe lo ocurrido la noche en que se recibieron los datos y la posterior interrupción de la transmisión, tampoco acerca de los responsables de tales acciones.

La OEA cuestiona que no se preserve la metadata o los datos de las fotografías de las actas y la aplicación utilizada no limitó la fecha de envío de los datos, lo que significa que se recibieron datos con fechas anteriores al mismo día de la elección.

En suma, los datos del TREP no tuvieron 100% de monitoreo ni la infraestructura de transmisión de datos estuvo bajo control del responsable del Sereci.