Tres muertos más en Chile por estallido social y el balance de fallecidos aumenta a 15

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La policía antidisturbios dispara gas lacrimógeno durante una protesta en Santiago. (AFP / MARTIN BERNETTI).

El subsecretario del Interior de Chile, Rodrigo Ubilla, informó este martes de que la cifra de víctimas mortales desde el inicio del estallido social en el país asciende a quince, de las que once fueron en la Región Metropolitana, que comprende a la capital.

La autoridad detalló que todas las muertes se produjeron en un contexto de “quemas y saqueos, principalmente de centros comerciales”. De los decesos ocurridos fuera de la capital, tres fueron por impacto de bala, precisó.

En la madrugada de este martes se halló el cadáver de un hombre que murió electrocutado en medio del saqueo a un supermercado en el centro de Santiago.

Carabineros confirmó que encontró el cuerpo en el interior del local al llegar a la zona tras recibir un llamado de emergencia para disolver una turba que lo estaba saqueando en pleno toque de queda en la capital chilena.

Según Carabineros el hombre se escondió en el interior del supermercado cuando vio llegar a los uniformados a controlar la situación y se ocultó en un almacén tras un refrigerador que le produjo una descarga eléctrica que provocó su muerte, según consignan varios medios locales.

Pocas horas antes, la Armada confirmó la muerte de un joven de 22 años que fue atropellado por un camión militar en la sureña ciudad de Talcahuano.

La víctima fue arrollada por un vehículo militar de la Infantería de Marina cuando los soldados llegaron a intervenir un saqueo y la turba salió corriendo del lugar.

El peor estallido social desde el retorno de la democracia en Chile hace casi tres décadas se intensificó el domingo con violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad y saqueos que habían dejado 11 muertos y casi 1.500 detenidos.

ASÍ FUERON LAS PROTESTAS DEL DOMINGO:

El caos se extendió al aeropuerto de Santiago el domingo, donde cientos de vuelos fueron cancelados. Miles de personas esperaban en las terminales la reprogramación de sus vuelos, durmiendo en los pasillos, a los que empezaron a sumarse quienes llegaban a la capital y preferían no trasladarse a sus alojamientos en pleno toque de queda.

“No hay autos para ir a Santiago y se acabaron las bebidas de máquinas expendedoras. El hotel se llenó y se acabó la comida”, explicó el usuario @renenaranjo en Twitter.

El gobierno extendió la noche de este domingo a ciudades del sur y norte del país el estado de emergencia para hacer frente al violento estallido social. (AP)
El gobierno extendió la noche de este domingo a ciudades del sur y norte del país el estado de emergencia para hacer frente al violento estallido social. (AP)

Los estudiantes llamaron a nuevas movilizaciones para el lunes y se prevé una gran dificultad en los traslados, al mantenerse gran parte del metro cerrado por los daños sufridos en 78 de sus estaciones y vagones, en destrozos valorados en más de 300 millones de dólares por el presidente de esta empresa estatal, Louis de Grange.

El centro de Santiago ofrecía imágenes dantescas de destrucción, con semáforos en el suelo, restos de autobuses quemados, comercios saqueados y miles de piedras y palos sobre las calles.

“Es muy triste todo lo que está pasando, pero la gente está indignada porque no la escuchan”, dijo a la AFP Antonia, de 26 años, en el corazón de la capital.

El saldo de estas revueltas sociales sin precedentes desde el retorno a la democracia en Chile, en 1990, sumaba este domingo 70 hechos de violencia graves, entre ellos 40 saqueos, según Chadwick, que obligaron a los vecinos a organizarse para proteger sus casas.

Dos personas fueron también heridas graves a bala en un incidente con una patrulla militar de madrugada y la Fiscalía informó de 1.462 detenidos en todo Chile.

Ante la virulencia de las manifestaciones y el pillaje, las autoridades decretaron por segundo día un toque de queda, aunque adelantaron el inicio de la medida para las 19:00 locales (22:OO GMT), en medio del “estado de emergencia” que fue extendido ahora tambien a ciudades del norte y sur de Chile.

“Estén en calma y estén todos en sus casas”, instó al anunciar la medida el general Javier Iturriaga, jefe militar a cargo de la seguridad tras la instauración del estado de emergencia en Santiago tras el inicio de las protestas el viernes.

– El pueblo unido jamás será vencido –

Las manifestaciones estallaron por el aumento del precio del pasaje del metro -medida que el gobierno luego revirtió- y eran inimaginables hasta hace solo algunos días, cuando el mismo presidente Sebastián Piñera se refería a su país como un “oasis” de estabilidad.

En ese contexto, los tres poderes del Estado buscaron dar una señal de unidad con un encuentro este domingo entre sus máximos exponentes en el palacio presidencial de La Moneda.

“La democracia no solamente tiene el derecho, tiene la obligación de defenderse usando todos los instrumentos que entrega la propia democracia y el estado de derecho para combatir a aquellos que quieren destruirla”, dijo Piñera tras la reunión.

Manifestantes encapuchados se enfrentaron durante casi todo el día con efectivos policiales en la céntrica Plaza Italia de Santiago, fuertemente resguardada por policías y militares.

“El pueblo unido jamás será vencido”, gritaban a coro los manifestantes aquí, rememorando una consigna que se hizo popular durante las protestas contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En el barrio de Ñuñoa, unas 5.000 personas se manifestaron pacíficamente por varias horas, con cánticos festivos y gritos en contra del gobierno de Piñera.

Muchos incluso desafiaron el toque de queda y sigueron manifestándose.Pese a que el disparador fue el aumento de la tarifa del metro, las protestas se fueron haciendo eco de otras reivindicaciones en una sociedad que incuba desde hace años un gran descontento, y se fueron extendiendo a otras ciudades como Valparaíso y Concepción.

Al grito de “basta de abusos” y con la consigna “ChileDespertó” en las redes sociales, los manifestantes reclaman contra un modelo económico en el que el acceso a la salud y a la educación es prácticamente privado, con una alta desigualdad social, bajas pensiones y un alza de los servicios básicos.

– Ciudad paralizada y desolada –

En el pequeño comercio que decidió abrir y en algunas gasolineras habían extensas filas para abastecerse de víveres y combustible ante el temor de que se genere un desabastecimiento y un mayor caos.

Los taxis y las diversas aplicaciones móviles de transporte -cuyas tarifas estaban por las nubes- eran por lo pronto prácticamente la única forma de movilizarse en esta ciudad de siete millones de habitantes y que tiene previsto acoger a mediados de noviembre la cumbre de líderes del Foro de Cooperación del Asia Pacífico (APEC) y en diciembre la cumbre del clima de la ONU COP 25.

AFP.
AFP.

Fuente: AFP / EFE / Emol (GDA)