ELECCIONES E INDUSTRIALIZACIÓN

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 Luis Alberto Arce Catacora (*)     

En estas últimas semanas y al calor de la campaña para las elecciones generales, las diferentes candidaturas de oposición han planteado un listado de ideas sueltas y desarticuladas como si fuera un plan de gobierno. Sin duda alguna, ninguna de ellas tiene una propuesta consistente en el plano económico, ni han presentado un perfil de país que desean construir, y que por tanto, garantice el desarrollo económico y social del país.

El objetivo de industrialización que se planteó en el Modelo Económico Social Comunitario Productivo boliviano y que está vigente desde el año 2006, queda por tanto intacto. Más aún, los resultados de su aplicación han sido exitosos y ha permitido al país liderar por seis años el crecimiento económico en Sudamérica.

Desde el año 2006 al presente se ha avanzado bastante en la línea de construir un país industrializado, que diversifique los sectores económicos que brindan ingresos y empleo para los bolivianos.

En primer lugar, la industrialización de los recursos naturales ya no es un sueño, sino una realidad. Partamos en primera instancia de los hidrocarburos, los cuales eran utilizados en los diferentes gobiernos neoliberales únicamente como generadores de pequeños ingresos para el Estado, pues estos habían sido privatizados y se encontraban en manos de empresas extranjeras.

Hoy es un sector que posee dos plantas separadoras de líquidos: una en Santa Cruz y otra en Tarija, que han permitido no solamente corregir el error de vender a la Argentina y Brasil nuestro gas rico, renunciando a separarlo y sólo vender el gas seco como lo hacemos hoy gracias a estas plantas separadoras, sino que han dado lugar a que Bolivia ingrese por fin a la petroquímica. Adicionalmente, la planta de Urea y Amoniaco en Cochabamba son resultados muy claros de la industrialización del gas boliviano. Aún más, ya está en proceso la licitación de la planta para la producción de plásticos en base al gas.

Segundo, la puesta en marcha de la planta en Puerto Suárez para la producción de hierro del Mutún, permitirá a Bolivia ingresar a la era de la siderurgia, no solamente abaratando precios en el sector de la construcción, sino también generando la posibilidad de producir acero plano para la industria.

No menos importante resulta la industrialización del Litio boliviano y no solamente el referido al Salar de Uyuni (Potosí), sino también al de Coipasa (Oruro) y Pastos Grandes (Potosí). Con estos proyectos no sólo se generará Carbonato de Litio, Cloruro de Litio, Hidróxido de Litio, Cloruro de Potasio y Sulfato de Potasio, sino que también Bolivia podrá ingresar en la producción de materiales catódicos y baterías para vehículos eléctricos. Adicionalmente, de este proceso productivo se esperan muchos subproductos como Sal de Glauber (que tiene usos en cosmética y farmacéutica, por ejemplo), hidróxido de magnesio (que se usa entre otros en farmacéutica y como fertilizante), borato de sodio (usado en la agricultura como fungicida), bischofita, cloruro de calcio y otros.

Por otra parte, los proyectos en marcha y los nuevos que se emprenderán para la producción de energía eléctrica garantizan el abastecimiento del mercado interno y hasta la exportación de energía a países de la región. Bolivia hoy no sólo produce energía eléctrica con viejas plantas hidroeléctricas, sino que posee plantas termoeléctricas inclusive ahora con ciclo combinado, producción eólica y solar, estas últimas renovables. Este es un hecho relevante para cualquier país que quiera emprender un proceso de industrialización dado que el uso de energía eléctrica es un elemento básico necesario en cualquier emprendimiento industrial.

Queda diseñar y desarrollar la química básica en el país, así como la generación de tecnología, que como se concibió la ciudadela tecnológica, contribuirán a un desarrollo industrial más acelerado y tecnificado.

En resumen, Bolivia contando con petroquímica, siderurgia, la industria del Litio y sus derivados, desarrollo de la química básica en el país, tecnología y energía eléctrica garantizada, se encuentra a un paso de consolidar el proceso de industrialización tan ansiado. El Estado se encuentra desarrollando lo que en términos teóricos se llama la industria básica o también llamada industria pesada que debe ser complementada con la industria liviana, que puede estar a cargo del sector privado, el Estado o empresas mixtas.

De esta manera ya se puede pensar en la integración vertical de la industria boliviana, aspecto que tendrá buenos efectos sobre la balanza comercial del país sustituyendo varios de los productos ahora importados y generando un potencial exportador más diversificado.

(*) Ministro de Economía y Finanzas Públicas