LOS HOSPEDAJES EXPRESS PREOCUPAN A LOS HOTELEROS

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El fenómeno de alojamientos distintos a los de un hotel o similar, está extendido por todo el mundo. Surgió como una opción de conseguir lugares más baratos donde dormir con comodidades iguales o mejores, al principio no fue tan fácil porque de por medio estaba la seguridad del cliente, podía estar en riesgo al hospedarse en un lugar no registrado ni conocido por nadie, además, las reservas y pagos debían hacerse vía internet, lo que también ponía en duda las garantías de cumplimiento y no pérdida del dinero o la posibilidad de un fraude electrónico, al hacerse la operación con una tarjeta de crédito o débito.

En Tarija, los propietarios de hoteles más de una vez han reflejado su preocupación porque este negocio está creciendo con el consiguiente perjuicio. Argumentan que tuvieron que hacer grandes inversiones en infraestructura y mobiliario, someterse a las normas municipales y nacionales, lo que también implica dinero, pagan impuestos por el servicio que prestan y además, generan fuentes de trabajo con las obligaciones laborales que eso significa. Sin duda, tienen razón en su planteamiento. Es como que están luchando con una especie de alojamientos de contrabando.

En otras ciudades sucede lo mismo y poco a poco se ha ido regulando el funcionamiento de estas opciones de hospedaje, se aplican impuestos con la tarifa estipulada y se definieron mecanismos de seguridad para realizar los pagos “on line”.  Es imposible frenar un negocio que mueve miles de millones de dólares en el mundo, se constituyeron empresas como AirBnB que cotiza en la bolsa y su precio tiene muchos ceros a la derecha.

En la pelea por ser un destino turístico, es natural que esta situación se presente también en Tarija. La exigencia del sector hotelero debe aprovecharse no para intentar que  desaparezcan estas alternativas, sino para regularlas adecuadamente para que cumplan con sus obligaciones impositivas y de todo orden. Al mismo tiempo, es muy importante que quien visite Tarija y decida utilizar casas o departamentos para quedarse, goce de todas las garantías de seguridad ya que no hay proyecto turístico que sobreviva cuando los turistas no viajan a un determinado lugar por temor a que algo malo les suceda.