A PROPOSITO DE LA SUSTITUCION DE CANDIDATOS

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El Tribunal Supremo Electoral (TSE), mediante resolución de Sala Plena, autorizó a las organizaciones políticas la sustitución de candidatos a Presidente y Vicepresidente para los comicios del próximo 20 de octubre. La tardía determinación del TSE generó tensiones al interior de cuatro frentes políticos (Bolivia Dice No, PDC, PANBOL y FPV), cuyos candidatos renunciaron por diversas razones.

En el caso de la alianza Bolivia Dice No (BDN), se produjo la renuncia de Edwin Rodríguez a la vicepresidencia por divergencias, autoritarismo e imposición al interior del partido del gobernador Rubén Costas; el Partido Demócrata Cristiano (PDC), por el desistimiento de Jaime Paz a la candidatura presidencial; PAN-BOL a raíz de la impugnación de Leopoldo Chui por no haber presentado su documentación a tiempo; además del Frente Para la Victoria (FPV), cuyos conflictos internos dieron lugar a la sustitución de Faustino Challapa por Alfonso Román en la candidatura a vicepresidente.
Como era de esperarse, los frentes políticos rápidamente procedieron a sustituir las candidaturas ante la urgencia de posicionar la figura del nuevo elegido y, principalmente, otorgar certeza y tranquilidad a su base militante. Oscar Ortiz de BDN, eligió a Shirley Franco como su acompañante a la vicepresidencia, quien actualmente es diputada plurinominal por Unidad Demócrata (UD). Siguiendo el libreto de su nueva sigla (BDN), pues es disidente del partido con el que ganó un curul (UD), en sus primeras intervenciones arremetió duramente hacia el candidato de Comunidad Ciudadana (CC) Carlos Mesa y, en un tono más sutil cuestiono el accionar del MAS.
Bolivia Dice No (BDN) que le pertenece al Movimiento Demócrata Social de Rubén Costas, y que en esta ocasión, hábilmente decidieron cambiar el color verde por el nuevo color rojo, probablemente para evitar el desprestigio ocasionado por su también correligionario ideólogo y alcalde José María Leyes, se inclinaron por Franco, quién en su condición de diputada por Cochabamba, evadió sistemáticamente pronunciarse acerca de los casos de corrupción que enlodaron la gestión de los demócratas en el municipio del Cercado.
En el caso del PDC, aún no está claro el panorama, pese a circular fuertes rumores que el reemplazante de Jaime Paz, sería el ciudadano de origen coreano Chi Hyun Chung.
Más allá de los argumentos que justifican la decisión asumida por el TSE, ente rector de los comicios generales del mes octubre, es evidente las grandes contradicciones y la fragilidad de las resoluciones que emite al calor de las circunstancias, conveniencia y favoritismos desvergonzados hacia el partido gobernante. Por otro lado, resulta pintoresco apreciar las vacilaciones en las que permanentemente incurre su presidenta María Eugenia Choque, quién semanas antes afirmaba que no se admitiría renuncias y reemplazos de candidatos.

Choque, nunca supo encubrir su cercanía y afinidad con el MAS, reveladas en sus frecuentes visitas a la casa grande del pueblo; la omisión y silencio cómplice ante los delitos y contravenciones a la norma electoral por autoridades oficialistas; la habilitación inconstitucional de Morales-García en las elecciones primarias –donde se despilfarro 27 millones de bolivianos-, soslayando incivilmente los resultados del referéndum del 21-F, o quizá sus polémicas declaraciones de noviembre de 2017, donde advirtió con sanciones a quienes incitaran al voto nulo en las elecciones judiciales de ese año.

Lo cierto es que tenemos un TSE plagado de irregularidades y en una situación de estancamiento en la toma de decisiones que aseguren el resguardo de la institucionalidad y la democracia.

MGR. SAUL MARCELO CHINCHE CALIZAYA
DOCENTE E INVESTIGADOR
UMSS – CBBA
COLUMNA “ENTRELINEAS”
C.I. 4391643-Cbba