LA OLVIDADA EX TERMINAL DE BUSES

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Pasa el tiempo y aún no se le da solución a lo que sucede con la ex terminal de buses de la ciudad de Tarija. Eso se llama dejadez. Costó mucho hacer la mudanza a la nueva infraestructura, era más que necesario, la presencia de empresas y 
Unidades de transporte caotizaron la zona, además de la presencia de decenas de minivans para el servicio interprovincial. Al no haberse generado cambios en las vías de comunicación adyacentes, el lugar era un cuello de botella que chocaba con el campus de la universidad pública, unas cuadras más abajo. 

La historia de la nueva terminal es otra cosa, lo sorprendente es que pasan los años y la alcaldía no sabe qué hacer con la antigua, que de paso se ha convertido en un refugio de personas sin techo y de otras con problemas con el alcohol y las drogas. Hasta vendedores ambulantes han ido tomando posesión de los minúsculos ambientes que quedaron vacíos. Según los vecinos del lugar, que se alegraron por el traslado hace años, hoy es más peligroso que antes, la presencia de la mal vivientes atenta contra la seguridad pública y de los que residen en alrededores. 

Es inaudito que hasta en este asunto se haga evidente la inercia municipal, gestión que solo parece tener agilidad cuando se trata de licitar obras millonarias y no prioritarias, pero cuando consiste en solucionar demandas urgentes de la gente, dilata los tiempos y no se avanza nada. Se exige a la comuna definir el destino de la ex terminal, cederla a los transportistas que la reclaman sería algo más efectivo para que se le de algún uso o de una vez ejercer acciones que nos digan en qué se convertirá, de manera que cumpla algún rol social para justificar que siga donde está. Por el momento, la alcaldía debería coordinar con la policía nacional para por lo menos, devolverle la tranquilidad a quienes viven en la zona.