ASUSTA VIAJAR EN LAS “MINIVANS”

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La historia del transporte interprovincial va de tumbo en tumbo porque la ausencia de control municipal y policial, hace que en algunos casos raye en la irregularidad e irresponsabilidad. No se puede desconocer el crecimiento vertiginoso que ha tenido, en especial hacia Bermejo y el Chaco, gracias a la carretera asfaltada que nos vincula con la Argentina y los tramos hacia la provincia más grande del Departamento, lo que obliga a tomar mayores previsiones.

Que salgan de la vieja terminal de buses ya fue un logro que se debe destacar pero fue como llevarlos a la nada, pues en la nueva no tenían ni tienen un lugar, lo que originó la protesta lógica del sector, reclamo que no fue atendido debidamente y que más bien filtró medias verdades o mentiras, como que se les iba a habilitar ambientes en la infraestructura recién inaugurada o que se les iba a construir otra terminal. Nada de eso sucedió, lo que llevó a los interprovinciales a “buscarse la vida”, alquilando ambientes donde mejor encontraron, sin ningún tipo de regulación y control. No por casualidad, muchas de las empresas se ubicaron cerca de las oficinas de la ex Codetar, tal vez por la comodidad de estar cerca de la Av. Víctor Paz, que es la vía principal de la ciudad de Tarija, tanto para llegar como para salir de ella por el sur o el norte. Lo inadmisible es que se haya dejado flotando la situación de este sector, fundamentalmente porque nadie inspecciona el estado de sus vehículos, ni técnico y menos legal. No hay quien vele por la seguridad e interés del usuario que debe viajar incómodo y corriendo riesgos cada vez más serios. Muchos de los motorizados no tienen siquiera cinturón de seguridad para todos sus pasajeros, tampoco sabemos si hay un seguro contra accidentes o de vida que los proteja. Ni siquiera se sabe si facturan por cada pasaje que venden.  Y si de extinguidores y botiquines hablamos, tal vez estamos pidiendo demasiado. Los usuarios están expuestos a las condiciones que los transportistas  imponen y si no las aceptan, sencillamente no suben y no viajan.

Los accidentes se han multiplicado peligrosamente en la ruta entre Tarija y Bermejo, también al Chaco, la imprudencia de los conductores y la dudosa condición de los vehículos hacen temer lo peor. El exceso de velocidad es pan de cada día y los “encontronazos” de frente llenan las redes sociales, dejando a los familiares con “el Jesús en la boca”. El municipio y la policía brillan por su ausencia, ojalá no estén esperando que algo realmente grave suceda para reaccionar, cuando sea demasiado tarde.