EL RETORNO DE LA PROPAGANDA POLÍTICA

Es práctica común de la clase política que, en periodos de campaña electoral, se procure posicionar en la memoria colectiva de los potenciales electores la imagen del líder, además de los colores de una u otra tienda política. De hecho, los expertos del marketing político se ocupan de la planificación, comunicación y gestión de acciones estratégicas de conquista, a través de la mediatización de la imagen audiovisual mediante el uso de las tecnologías digitales para la comunicación, difusión y movilización política.
De ahí que la ciudadanía en general, deberá ir preparándose para soportar hasta el cansancio, el despliegue del arsenal político elaborado por los “expertos marketeros” de las distintas tiendas políticas que terciaran en las elecciones generales del próximo 20 de octubre para hacerse de la tan preciada “silla presidencial”, ofreciendo el cielo y las estrellas para cautivar la preferencia de los votantes, las muestras de cariños y sonrisas fingidas por doquier de los aspirantes a presidente y vicepresidente y toda la pléyade de postulantes a diputados y senadores arropados por la figura principal del partido político.
La lucha será bastante desigual y podrá ser evidenciado en el aparataje propagandístico masivo difundido a través de los medios de comunicación convencionales (solicitadas en periódicos, papelería, suvenires) y también los medios digitales que han revolucionado los modos y formas de llegar con mayor celeridad y efectividad a la población meta, ampliamente favorecidos por el internet que ha posibilitado la creación de múltiples redes virtuales, donde simultáneamente puede interactuarse con una creciente comunidad de cibernautas que comparten información variada (imágenes digitales, elementos gráficos, animación y sonido).
Sea cualquier formato que utilicen los partidos políticos, como siempre estarán cargados de un exacerbado fanatismo y tendencia hacia la promoción de un culto a la egolatría de sus principales figuras políticas, haciendo ver que son ellos y únicamente ellos, los grandes iluminados y gurús que tienen las fórmulas mágicas y efectivas para cambiar la realidad social, económica y política del país. Para ello, recurrirán a burdos discursos prebendalistas de seguir ampliando la creación de bonos, incentivos y cuanta oferta electoral sea posible incorporar imaginativamente para enamorar a los cándidos electores que, nuevamente tendrán que verlos peregrinar por calles, plazas y mercados de las urbes, provincias y hasta comunidades recónditas, obsequiando papelería y alguno que otro suvenir apropiado al contexto.
De hecho, para muchos de ellos, será un buen ejercicio para conocer un poco más el país y salir de la comodidad de su escritorio y que, entre otras cosas, implicará desempolvar vestimentas típicas para sentirse próximos al pueblo y a las comunidades rurales (ponchos, sombreros); de pronto dejar el mocasín para utilizar las abarcas; además del pijcheo obligado de la milenaria hoja de coca incorporada en cualquier acto social proselitista.
A ello debe agregarse practicas un tanto insanas y deshonestas que han caracterizado a este supuesto “gobierno indígena” de miembros “transformers” que en época electoral aparecían con vestimentas típicas propias, pero que luego de ser electos; rápidamente se inclinaron al glamour occidental, europeizante e imperialista -que irónicamente critican-, experimentando drásticas metamorfosis como la utilización del saco, corbata y mocasín en reemplazo del poncho, abarca y el sombrero; la falda y saco en sustitución de la pollera, la manta y el sombrero. Indumentarias que, según la ocasión y circunstancia, suelen ser utilizadas por los aculturizados jerarcas pseudoindígenas que, al parecer, consideran que el hábito hace al monje. Ojalá no tengamos que presenciar otra vez semejantes imposturas e inmoralidades.
MGR. SAUL MARCELO CHINCHE CALIZAYA
DOCENTE E INVESTIGADOR
UMSS – CBBA
C.I. 4391643-Cbba
Fono: 4755442 – 73776440