Pleno de ingleses en Champions y Europa League

LONDRES, 10 MAY

Nunca antes en la historia una misma Liga había logrado ubicar a sus equipos en las finales de los dos torneos continentales de clubes más importantes como lo hizo este año la Premier League.

Cuatro de cuatro cantó Inglaterra, que a contrapelo del Brexit (la aplazada salida de Gran Bretaña de la Unión Europea), se aseguró los dos tronos vacantes en el fútbol del Viejo Continente.

Tronos que pertenecían a los clásicos rivales Real Madrid y Atlético Madrid en Champions y en la Liga de Europa, respectivamente, donde pronto serán coronados equipos ingleses, suceda lo que suceda en ambas finales.

En la Champions serán Liverpool y Tottenham Hostpur los contendientes a la corona que dirimirán en el Wanda Metropolitano de Madrid, el 1 de junio, luego de sus milagros en semifinales frente al Barcelona y al Ajax, en cada caso.

En la definición de la Liga de Europa chocarán Chelsea y Arsenal unos días antes, el 29 de mayo en el estadio Olímpico de Bakú más precisamente, completando un «poker» de finalistas inéditos de una misma nación.

Una confirmación del regreso del fútbol inglés al máximo nivel y de un predominio que según los entendidos está llamado a durar muchos años producto de distintos factores que convergen en una única dirección: los ingresos económicos.

Sólo en materia de derechos televisivos la Premier League reparte entre sus 20 equipos dividendos astronómicos inimaginables en otras Ligas de Europa y del mundo, que ascienden a 3.000 millones de euros anuales.

Una lluvia de dinero que le permite incluso al colista y descendido Huddersefield embolsar más dinero que el campeón de la Ligue 1, París Saint-Germain, al menos en ese rubro.

Situación que se refleja en la lista de clubes más ricos.

Seis de los primeros diez son ingleses, que volverán a animar una final nacional en la Champions nuevamente después de 11 temporadas, cuando Manchester United superó en definición por penales a Chelsea.

En las tres temporadas anteriores a esa al menos un club de la Premier League había sido finalista del torneo, caso del Liverpool, campeón en 2004-05 al derrotar a Milan en una infartante definición que se resolvió desde los 12 pasos.

Aquella vez, Liverpool logró remontar en pocos minutos una desventaja de tres goles frente a Milan, que se vengó en la final dos años después al derrotarlo 2-1, un año después de que Barcelona venciera por el mismo marcador al Arsenal.

Tres de aquellos actores se repiten esta temporada, con Liverpool volviendo a remontar tres goles de desventaja, aunque esta vez padecidos en el duelo de ida con Barcelona en el Camp Nou, al vencerlo por 4-0 en Anfield en la revancha.

Arsenal, en tanto, buscará sacarse la espina clavada desde su derrota frente al turco Galatasaray en la final de la temporada 1999-2000 en la por entonces llamada Copa UEFA, devenida luego en la Liga de Europa.

El rival de los «Gunners» esta vez será el Chelsea del italiano Maurizio Sarri, que busca repetir el halago tras aquella consagración a nivel continental lograda en la temporada 2012-13 tras derrotar por 2-1 al Benfica.

Hoy, la Premier League recuperó su dominio a nivel continental invirtiendo la tendencia de los últimos años con la excepción de Manchester United, que alzó la corona de la Liga de Europa en 2016-17 derrotando en la final al Ajax.

El equipo holandés, que llegaba como la gran revelación este año en la Champions luego de eliminar a la Juventus de Cristiano Ronaldo ganándole a domicilio, tropezó con el Tottenham del argentino Mauricio Pochettino.

Los «Spurs» habían perdido 1-0 de locales en Londres y caían por 2-0 en Amsterdam, donde se recuperaron con tres goles del brasileño Lucas Moura, el último en el último de los cinco minutos adicionados al partido.

Hazaña comparable con la que logró Liverpool frente al Barcelona y que le permitió al equipo del alemán Jürgen Klopp instalarse nuevamente en la final de la Champions en pos de una revancha de la derrota de hace un año con Real Madrid.

El fútbol inglés disfruta hoy de los beneficios de una política correcta que lo llevó a «desembarcar» en territorios hasta entonces desconocidos para muchos como Asia o Estados Unidos, buscando expandir sus fronteras.

Hoy, aquella decisión se traduce en más espectadores frente a las pantallas de televisión cuando se juegan partidos de la Premier League o los equipos ingleses disputan otros torneos y en más ingresos por publicidad.

Un círculo virtuoso que atrajo a millonarios de distintos puntos del planeta, empezando por jeques árabes (Manchester City), pasando por magnates rusos (Chelsea) y llegando hasta inversores estadounidenses (Manchester United).

Fondos frescos que se reinvierten en refuerzos, técnicos renombrados e infraestructura como el que realizó Tottenham en la construcción de su nuevo estadio, con capacidad para 60.000 espectadores y un costo cercano a los 1.000 millones de euros. Cifras inimaginables salvo en Inglaterra, donde los clubes cotizan en Bolsa desde hace años y se manejan como si fuesen empresas, sin que esto signifique dejar de lado la pasión que se expresa en sus hinchas.

Tal vez por eso, Klopp intentó una humorada que algunos no interpretaron cuando aseguró que «los clubes ingleses quieren permanecer en Europa», a contrapelo de lo que indica el Brexit.