Por día se registra un caso de violación en Tarija

Roberto A. Barriga/Bolinfo/Tarija
(elPeriódico-Mayo 04/2019) “Hace 14 años tuve mi primera hija, ya son casi 15 años desde que mi primer marido me violó, yo no sabía qué pasaba, ni que era, solo sé que me dolía, cuando me enteré que estaba embarazada, mi mamá fue a buscarlo conmigo, le reclamó y nos hicieron casar, yo tenía 17 años cuando me casé”.
“Era muy niña, muy inocente, si a mi hija le hicieran eso, soy capaz de matarle” comentó F.S., una trabajadora doméstica que compartió su historia con elPeriódico, al igual que ella, otras mujeres jamás denunciaron la violación, es más, se tuvo que casar con su agresor, que continuamente la maltrataba hasta llegar a golpearla.
Para su felicidad encontró otra pareja y tiene cinco hijos, sabe que puede valerse por sí misma; sin embargo, tuvo que ir a visitar psicólogos para entender lo que le había pasado y para ser mejor madre.
“No sabía por qué era así con mi hija, rabia sentía todo el tiempo, hasta la golpeaba, el psicólogo me hizo entender que eso está mal y que es por todo lo que ha pasado con ella mi exmarido”.
F.S tuvo valor para buscar ayuda profesional y separarse de su expareja con el fin de logar tener estabilidad y tranquilidad en su vida.
F.S pertenece es un número más que se pierde en cifras absurdas cuando se habla de violación, se estima que en Tarija todos los días es violada una mujer, y también una niña.
Las cifras estadísticas sugieren que son el doble de niñas que mujeres, los abusos dan muerte a cuerpos y almas inocentes para ingresarlas en un mundo insípido donde se sienten traicionadas por los que debían protegerlas.
Índices de violación
Según director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), coronel Iván Cordero, el pasado 2018 atendieron 103 casos de violaciones a menores de edad en el departamento de Tarija, 80 de violaciones a menores y 12 feminicidios. En cuanto al abuso sexual son 162 casos.
Los primeros tres meses del 2019, tiene 13 denuncias de violaciones a menores de edad, 43 a mujeres, 44 de abuso sexual y 2 feminicidios, a diferencia de los datos del año pasado, estas denuncias están en investigación que pueden cambiar.
“Hay muchos casos que no son denunciados, nos llama la atención el número, pero lo rescatable es que es el trabajo que hacen las instituciones de lucha contra la violencia es que está dando resultado, porque la gente ya está denunciando” declaró Cordero al mirar las cifras.
Sin embargo, las cifras son un indicador mayor que llega a números alarmantes si se toma en cuenta estudios de especialistas sobre la estimación de casos.
Por cada caso, existen de cinco a siete que jamás fueron denunciados.
La reconocida activista por el derecho de las mujeres y miembro activa del Centro de Estudios Regionales para el Desarrollo de Tarija (Cerdet) Mariel Paz Ramírez, explicó que el argumento de casos en relación 5 a 1, es decir, por cada uno existen cinco que nos se denuncian.
“Los casos de violencia oficialmente denunciados no reflejan de cerca la magnitud de hechos de violencia que ocurren en cualquier sociedad, incluida la boliviana” explicó la activista.
Hay expertos que estiman que detrás de cada caso denunciado, hay por lo menos cinco que no denuncian, inclusive hay otros expertos que van más allá y dicen que son siete no denunciados detrás de cada querella, explicó.
La mayoría de los casos no son denunciados, porque todas las investigaciones evidencian que los delitos de violencia sexual que involucran a menores, se caracterizan por ser de silencio, rara vez existe una persona que pueda atestiguar el hecho de violencia.
El otro punto es que la gran mayoría de los agresores son cercanos a la víctima.
Esta situación crea un escenario de intimidad muy fácil de ocultar, ocurre en la habitación de un hogar, en el salón de clase, en una escuela, en el confesionario de una iglesia, en el patio de capacitación o un centro deportivo, explicó al elPeriódico.
Si se toma en cuenta el principio 5 a 1 que explica Mariel Paz, se tendría 515 casos de violación a menores, 400 a mujeres, 810 abusos sexuales, y más de 13 mil casos de violencia familiar solo en el 2018.
En lo que va del año la cifra sería de 65 menores de edad, 215 mujeres y 220 de abuso sexual o deshonesto.
Revictimización
La ley boliviana permite realizar denuncias por violencia o violación ante el Ministerio Público, Felcv, el Servicio Legal Integral de la Mujer (SLIM), la Defensoría de la Niñez en cualquier parte del departamento.
Sin embargo, efectivos policiales que trabajan en la Felcv, indicaron que por su institución pasan la mayoría de los casos y no cuentan con las condiciones mínimas para los policías o las víctimas.
Los policías revelaron que en las oficinas centrales de Tarija, no tienen una sala de almuerzo, ni de descanso para los turnos nocturnos, tampoco habitaciones para las víctimas o sus hijos. Las madres tienen que dejar a sus hijos en el patio o entrar con los niños para que escuchen la denuncia, cosa que no es admisible.
Uno de los oficiales de la Felcv remarcaba que la puerta de ingreso por la calle Campero, es transparente, y las personas que esperan para realizar una denuncia son vistas ante todos los peatones y personas que circulan con sus vehículos por el lugar, no tienen privacidad.
Hablar de efectivos especializados es todavía un futuro muy distante, dicha unidad policial no cuenta con psicólogos, ni una cámara Gessel.
Cuando una denuncia es realizada en la Defensoría de la Niñez, donde cuentan con la cámara Gessel, efectivos de la Felcv no son llamados a tomar la declaración.
Las víctimas tienen que explicar en las diferentes dependencias su denuncia, padeciendo una y otra vez el testimonio ante diversas personas, realizando una peregrinación, buscando justicia.
En el caso de violación, se revictimiza a las víctimas, haciéndolas vivir una y otra vez el mismo hecho, generando angustia o mayor depresión.
“Por el momento, no estamos interviniendo de la manera más correcta, si viene un niño tendríamos que tener la cámara Gessel, y el resto bajo un comunicado observar y hacer las preguntas pertinentes para examinar a la víctima. En el caso de investigación se tendría que acudir a las grabaciones, ya no revictimizar a la víctima” indicó el director de la Felcv, Iván Cordero.
Cordero también acotó que existe una fuerte inversión económica para las fuerzas del orden en Tarija, pero no priorizaron el gasto.
La Felcv es la unidad policial que más casos atiende en el departamento de Tarija, más que otras unidades, y solo cuenta con tres subtenientes y un coronel en todo el departamento, los demás efectivos no son oficiales.
“Hay el compromiso con las autoridades nacionales para que se equilibre la balanza, tiene que venir acompañado de un equipo técnico, se requiere de gente que tenga estabilidad laboral y familiar que conozca la problemática, ninguno de mis tenientes es casado”, reveló.

Tarija el departamento más violento de Bolivia
En lo que va del año, Tarija tiene más de 800 denuncias de violencia. Esta sería la ciudad que más denuncias tiene por la cantidad de habitantes, superando de esa manera a las capitales más pobladas como Cochabamba, El Alto, La Paz y Santa Cruz.
“Tenemos más casos que ellos, si bien es cierto hay 843 denuncias, esto es mucho para la cantidad de habitantes, somos una ciudad que ha denunciado bastante, la gente no se calla, pero nos tiene que llamar la atención” indicó el coronel Iván Cordero.
En el departamento de Tarija existen 14 oficinas de la Felcv para realizar denuncias. En la ciudad capital existen 6 y en provincias 8, de todas formas, pueden realizarse denuncias en las defensorías de la niñez, como en el Ministerio Público.
Cordero resaltó que los efectivos de la Felcv son los únicos hábiles por ley de ingresar a domicilios a cualquier hora para velar por la seguridad de las personas.
“Por la especialidad, el funcionario de la Felcv es el único que puede ingresar a un domicilio para precautelar la seguridad de las personas” añadió.
Tarija también cuenta con un alto índice de trata y tráfico de personas, pero recién este año existió una condena por este delito.
La falta de estudios y estadísticas en la ciudad impiden que pueda visibilizarse estos problemas que ya son un síntoma de una sociedad que debe pensarse de manera diferente. (eP).