ECOOSFERA

En la sabiduría popular, el desayuno se considera la comida más importante del día. No es de extrañarse, pues su simple mención evoca toda clase de sensaciones positivas. La dulce frescura de la fruta, el aroma del pan tostado y el humeante café con leche son sólo algunas de ellas. Desayunar es todo un placer humano, pero no sólo eso: nuestro cuerpo lo necesita más que ninguna otra comida. Un desayuno abundante es, de hecho, la clave para una vida sana.

Pese a esto, es muy fácil dejarlo de lado o “saltárnoslo”. Los motivos más comunes incluyen falta de apetito, de tiempo y hasta falta de creatividad. Evitar el desayuno incluso se ha asociado con la pérdida de peso, pero diversos estudios recientes demuestran todo lo contrario. En efecto, las razones para siempre desayunar son varias.

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Un desayuno abundante ayuda a perder peso

A la hora de desayunar, es mejor llenar el plato. En una investigación publicada en el Journal of Nutrition se analizaron los datos de un gran grupo de personas y se llegó a un gran hallazgo. Aquellos con el hábito de desayunar diario registraron, en promedio, un índice de masa corporal menor a quienes no desayunaban. Esto quiere decir que quienes desayunan bien tienen más probabilidades de mantener un peso saludable. 

¿Por qué sucede esto? La razón no tiene que ver tanto con lo que comemos, sino con el momento del día en que lo hacemos. Un comunicado de la American Heart Association, avalado por varios expertos, señala que los horarios de alimentación impactan fuertemente nuestro reloj biológico. Consumir gran parte de las calorías en la mañana, con un día de actividades por delante, le da al cuerpo la oportunidad de convertirlas en energía.

Por supuesto, no basta con desayunar lo que sea. Para que esta comida beneficie al cuerpo, hay que elegir opciones saludables. Es bueno incluir alimentos nutritivos como el aguacate, algo de proteína, frutas y cereales.

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Desayunar te hace sentir mejor

Más arriba hablamos sobre las sensaciones positivas que un buen desayuno puede despertar en nuestro cerebro. Esto no es gratuito: experimentar un momento de calma y disfrute antes de iniciar el día es crucial para la salud mental. Alimentarse es un rito que beneficia tanto el cuerpo como la mente, y dedicarse a planear un desayuno saludable es una gran oportunidad para practicar mindfulness.

En otro estudio, publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health, los estudiantes universitarios que desayunaban presentaron niveles bajos de estrés y comportamientos depresivos. ¿Cuál es la ciencia detrás de estos hallazgos? Aún queda mucho por aclarar, pero es probable que se relacione con la química cerebral.

Consumir un desayuno abundante se relaciona con una mayor producción de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo. Además, reduce los niveles de cortisol, una de las hormonas relacionadas con el estrés. No hay que obviar tampoco los efectos inmediatos de un desayuno rico en nutrientes. Nuestras funciones cognitivas, la energía que proyectamos en todo lo que hacemos y la tranquilidad de sabernos sanos son motivos suficientes para no volver a saltarse el desayuno. 

* Fuentes:
American Heart Association
International Journal of Environmental Research and Public Health
Journal of Nutrition