ECOOSFERA

En los últimos tiempos, la ciencia ha comprobado hechos que tiempo atrás habrían sido inconcebibles. Quién habría pensado que el estrés puede ser benigno, o que los sentimientos de amor y odio se originan en la misma zona del cerebro. Hallazgos como estos han llevado a la ciencia a tomar en cuenta nuevas lógicas que rayan en lo insólito.

Ahora se sabe que la actividad del sistema inmune está relacionada con el desarrollo de fatiga crónica.

Un sistema inmunológico activo podría estar detrás de la fatiga crónica, una condición que padecen 17 millones de personas en el mundo.

No se había podido comprobar esta extraña correlación, de la cual los científicos ya sospechaban. Esto es debido al funcionamiento del sistema inmunológico, el cual sólo puede ser estudiado cuando ocurre una respuesta inmune, cosa que sucede únicamente cuando existen amenazas a la salud dentro del organismo.

Si el sistema inmune nos protege, ¿por qué nos causaría una enfermedad?

Pero para comprobar la extraña correlación entre la fatiga crónica y la actividad del sistema inmune, investigadores del King’s College de Londres realizaron un estudio con 55 pacientes enfermos de hepatitis C crónica, a quienes dieron un tratamiento durante 6 y hasta 12 meses. A través de la medición de los niveles de proteínas inflamatorias, los científicos pudieron observar y comparar la actividad del sistema inmune en cada paciente.

Durante el tratamiento, 18 de los pacientes mostraron signos de fatiga que se extendieron durante los meses posteriores a su finalización. No obstante, los mismos pacientes mostraron niveles de actividad del sistema inmunológico idénticos a los del resto de los participantes, e incluso fueron iguales a las de otros pacientes según pudieron inferir los investigadores a partir del nivel de proteínas.

Entonces, ¿qué ocasionó la fatiga en los pacientes?

Según los investigadores, el hecho de que 18 de los pacientes presentaran síntomas de fatiga comprueba que una alta actividad del sistema inmune está relacionada al abatimiento físico en algunas personas. Así, el estudio sirvió para comprobar que el momento crítico se da cuando se generan respuestas inmunes. Lo que aún no se sabe es el por qué de esta insólita correlación, aunque podría tener que ver con los recursos que la actividad del sistema inmune requiere.

También es probable que el sistema inmune pueda tener fallas en su funcionamiento: por ejemplo, una sobreactividad contraproducente.

Investigar más sobre la fatiga crónica, así como las incógnitas que aún persisten sobre el sistema inmune, seguirá siendo un imperativo. Y es que se trata de dos cuestiones sobre las que todavía sabemos menos de lo que podríamos creer. Aunque ya hay portentosos avances.

Fue apenas a finales de 2018 que se corroboró que el sistema inmune de las parejas se mimetiza –una hipótesis que no había podido ser comprobada–. Mientras que sólo desde 1992 se sabe que el síndrome de fatiga crónica puede desarrollarse a partir del desgaste emocional, lo que le sucede a los trabajadores sociales. Estos casos demuestran lo mucho que desconocemos sobre los fenómenos y las contradicciones que ocurren en nuestro interior.

*Imagen principal: Jaen Madrid para Ecoosfera