Fuerza Armada de Venezuela denuncia un «golpe de Estado» contra Maduro

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EL COMERCIO

El ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino, se pronuncia este jueves «en apoyo al presidente constitucional», Nicolás Maduro. «No aceptamos a un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la Ley», sostuvo.

El general Vladimir Padrino en un pronunciamiento desde el ministerio de Defensa y en compañía de la cúpula castrense dijo que Estados Unidos y otros gobiernos están ejecutando una guerra contra Venezuela.

En su mensaje transmitido por la televisión oficial, Padrino sostuvo que no reconocerían a «una persona» que se autoproclamara como jefe de Estado, en referencia al opositor Juan Guaidó.

Padrino aseguró que la autoproclamación de Guaidó como presidente interino es un «golpe de Estado» en marcha.

«Alerto al pueblo de Venezuela que se está llevando un golpe de Estado contra la institucionalidad, contra la democracia, contra nuestra Constitución, contra el presidente Nicolás Maduro, presidente legítimo», aseguró el ministro, flanqueado por toda la cúpula militar.

El alto mando militar de Venezuela respalda a Nicolás Maduro. (AFP).

Al leer un comunicado ante la prensa, el ministro señaló que «sectores de ultraderecha auspiciados descaradamente por agentes imperiales» fraguan desde hace tiempo «un vulgar golpe de Estado contra el gobierno legítimamente constituido de Venezuela«.

Según el ministro, ese «plan criminal llegó ayer a límites de altísima peligrosidad» al haber Guaidó «pretendido instalar un gobierno paralelo de facto» para, dijo, «generar caos y anarquía».

Poco antes, ocho generales que comandan regiones estratégicas del país ratificaron su «lealtad y subordinación absoluta» a Maduro, en mensajes difundidos por la televisión estatal.

La Fuerza Armada, que se define como chavista y antimperalista, es considerada como el principal sostén de Maduro, que enfrenta el rechazo de una buena parte de la población por la debacle económica que sufre el país petrolero.

Ante una multitudinaria manifestación de seguidores, el jefe del Parlamento se autoproclamó el miércoles «presidente encargado de Venezuela«, para -dijo- «lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres».

De inmediato, Guaidó fue reconocido por el presidente Donald Trump, seguido por una decena de países de América Latina y Canadá.

La Unión Europea pidió «elecciones libres», pero no se pronunció sobre Guaidó. La Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general Luis Almagro también dio el beneplácito al opositor, debatirá este jueves la situación de Venezuela.

Medio centenar de países consideran «ilegítimo» el segundo mandato que inició Maduro el 10 de enero, por considerar que los comicios en que fue reelegido -boicoteados por la oposición- fueron fraudulentos.

Tras la autojuramentación de Guaidó, Maduro obtuvo el respaldo de sus aliados Rusia y Cuba, que se manifestaron, al igual que China, contra la «injerencia extranjera» en Venezuela.

A comienzos de semana se registró un alzamiento en un comando capitalino de la Guardia Nacional que fue abortado luego que los militares rebeldes se entregaron a las autoridades, situación que alimentó las dudas sobre el malestar entre los miembros de la fuerza armada que al igual que el resto de la población se han visto duramente golpeados por la crisis económica.

En tanto, la comunidad internacional se mantenía dividida sobre la postura que asumirá ante la decisión que tomó Guaidó de declararse presidente interino en abierto desafío a Nicolás Maduro, que hace dos semanas inició su segundo sexenio.

El jefe del Congreso anunció el jueves en su cuenta de Twitter que recibió una llamada del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, e indicó que el mandatario europeo «me confirmó su total respaldo».

Sánchez se reunía el jueves con mandatarios latinoamericanos al margen del foro de Davos.

El ministro de Exteriores español Josep Borrell promovía una reunión de cancilleres europeos para analizar la situación en Venezuela y hallar “la mejor manera de apoyar elecciones libres”.

Maduro denunció el miércoles un intento de golpe de Estado y acusó a Estados Unidos, con el que rompió relaciones, de dirigir una operación para imponer un «gobierno títere a sus intereses».

Mientras las tensiones políticas escalan, el descontento por la profunda crisis social y económica que en la que sumida el país suramericano sigue aflorando en las calles.

Por tercera jornada consecutiva se reportaron violentos disturbios nocturnos y saqueos de comercios en algunas barriadas pobres de la capital venezolana donde manifestantes, algunos armados, se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, según informaron medios locales y organizaciones humanitarias.

Las protestas antigubernamentales ocurridas la víspera en Caracas y algunas ciudades del país dejaron al menos doce muertos, indicó a la AP Marco Ponce, coordinador del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Amnistía Internacional manifestó preocupación por el saldo de muertes que han dejado las recientes protestas, y condenó el jueves en un comunicado que la respuesta del gobierno de Maduro ante el reclamo de la población por la grave crisis sea sacar a las calles funcionarios militares y policiales «aplicando su política de represión».

Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, instó a Maduro y a otros miembros de su gobierno a «frenar la represión» y a garantizar la vida e integridad de quienes manifiestan en su contra.

La decisión de Guaidó generó algunas fisuras en la comunidad internacional, en particular de la Unión Europea, que semanas atrás había expresado su pleno respaldo a la nueva directiva de la Asamblea Nacional _ controlada por la oposición _ y desconoció la reelección de Maduro para su segundo mandato.

Sin pronunciarse sobre la acción de Guaidó, la Alta Representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, pidió en un comunicado el inicio de un proceso político inmediato que conduzca a elecciones «libres y creíbles».

Por su parte, Estados Unidos, a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo, ratificó el miércoles el respaldo a Guaidó como presidente encargado, y anunció que mantendrá relaciones diplomáticas con Venezuela desconociendo la decisión que tomó Maduro de ruptura de relaciones y el retiro del personal diplomático en 72 horas.

La mayoría de los países latinoamericanos también expresaron su apoyo a Guaidó, con excepción de México, Bolivia y Cuba que mantuvieron el respaldo a Maduro.

Los gobiernos de México y Uruguay emitieron un comunicado conjunto para pedir una solución «pacífica y democrática» ante el complejo panorama que enfrenta Venezuela.

Asimismo, Rusia y Turquía reiteraron el soporte al gobierno de Maduro.

Venezuela enfrenta las tensiones políticas en medio de una compleja situación económica con una hiperinflación de siete dígitos, una fuerte recesión, y severa escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos.

Fuente: AFP / AP