Educación vial y nuestros niños Cnl. DESP. Rommel César Raña Pommiér

La Educación Vial a partir de las políticas, principios y objetivos, contribuye a la formación del estudiante, fortaleciendo el desarrollo de los aspectos físico, afectivo y cognitivo y promoviendo capacidades, valores y actitudes; que le permiten aprender a proteger su integridad y a participar en la construcción de su ciudadanía, asumiendo sus derechos y responsabilidades frente a las situaciones de riesgo que atenten contra su vida.
Distinguidos lectores de EL PERIÓDICO, comentarles que en nuestro país se han elaborado varios estudios que indagan sobre la importancia de la educación vial para los niños y el papel de los padres en la misma; aquí vale la pena destacar por ejemplo la creación en otros departamentos de las Juntas Escolares de Seguridad, acciones que son dignas de imitar y donde los padres de familia se tornan en actores de la Educación Vial a partir del trabajo que desarrollan los mismos en el cuidado al ingreso y salida de los estudiantes de las Unidades Educativas; trabajo que siempre es supervisado por el personal policial dentro de lo que denominamos “Plan Carpeta”.
La importancia de la educación vial hace que los padres debamos ocuparnos también de ella y no delegarla a maestros o monitores de actividades específicas. Nosotros somos responsables de transmitir a nuestros hijos las actitudes, valores y normas de comportamiento vial. Por este motivo es muy importante la labor de los padres en la educación vial.
También es importante recordar que a diferentes edades los alumnos hacen uso de las vías públicas como peatones pasajeros, pero siempre deben estar acompañados de los adultos. Por este motivo, las familias deben tener como objetivo prioritario el fomento de actitudes viales que vayan generando conciencia ciudadana y comportamientos encaminados a la creación del sentido vial, la convivencia y las pautas adecuadas para la movilidad segura.
Por otra parte, recordemos que los niños de estas edades no tienen bien desarrollada la capacidad de razonamiento ni la percepción sensitiva, tampoco la psicomotricidad y menos la capacidad para tomar decisiones frente a los problemas que se les presenta en cuanto al tráfico se refiere. Por esto deben ir siempre acompañados por personas adultas, que cuiden de ellos y los guíen con seguridad, dándoles a la vez pautas y ejemplos para ir adquiriendo esos conocimientos básicos sobre lo que son las normas y señales de tránsito.
En este sentido, los padres se convierten en los primeros instructores del niño en su aprendizaje vial y en el modelo que va adoptar a seguir en su futuro comportamiento.