Madre Teresa

Pienso que hoy el mundo está de cabeza y está sufriendo tanto porque hay tan poquito amor en el hogar y en la vida de la familia. No tenemos tiempo para nuestros niños, no tenemos tiempo para nuestro prójimo, no hay tiempo para poder disfrutar de la compañía.

El amor comienza en el hogar, el amor vive en los hogares y esa es la razón por la cual hay tanto sufrimiento y tanta infelicidad en el mundo de hoy.  Todo el mundo parece estar bajo esa tan terrible prisa, ansioso por desarrollos y riquezas grandiosas, de tal forma que los niños tienen muy poco tiempo para sus padres. Los padres tienen muy poco tiempo para ellos y en el hogar comienza la destrucción de la paz del mundo.

Veo a Dios en cada ser humano. Cuando lavo las heridas de los leprosos, siento que estoy curando al mismo Señor. ¿No es una experiencia hermosa?

Cuando veo la miseria, siento ira en mi interior. Yo no apruebo el sentir cólera. Pero es algo que no puedes evitar después de ver Etiopía.

La más terrible pobreza es la soledad y el sentimiento de no ser amado.

La más grande enfermedad hoy en día no es la lepra ni la tuberculosis, sino el sentimiento de no ser reconocido.

Hay más hambre en el mundo por amor y por ser apreciado, que por pan.

Algunas veces pensamos que la pobreza es sólo tener hambre, frío y no tener un lugar donde dormir. Pero la pobreza de no ser reconocido, amado y protegido, es la mayor de las pobrezas. Debemos comenzar en nuestros propios hogares a remediar esta clase de pobreza.