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GABRIELA FLORES/BOLINFO/TARIJA
(elPeriódico – abril 22/2017) Una bulliciosa marcha pasó por las principales calles del centro de la ciudad de Tarija, misma que fue realizada por los comerciantes de ropa usada o de segunda mano, quienes rechazan el proyecto de ley que propone el Gobierno para aumentar los controles en la venta de este tipo de productos.
La venta de ropa usada es una de las actividades económicas en el país que fue creciendo a escalas gigantescas, especialmente ante la falta de empleo formal.
Los dirigentes de este sector  rechazan la ley que pretende promulgar el Gobierno para que las alcaldías se hagan cargo de controlar la venta de estos productos.
Los vendedores hicieron su paso por la plaza principal Luis de Fuentes y Vargas en una marcha multitudinaria haciendo conocer su negativa a este proyecto de ley.
El secretario de actas del Comité Departamental de Defensa de Ropa Usada de Tarija, Sínfalo Choque, manifestó que estas leyes son fulminantes para el sector que sólo desarrolla su trabajo para mantener a sus familias.
“Es muy aplastante a nuestro sector, por eso volvemos a salir a las calles. Legalmente estamos pidiendo que el municipio rechace el pedido del Gobierno”, exclamó el dirigente.
En este sentido, indicó que desde el lunes, la dirigencia nacional  se va a reunir en un ampliado en la ciudad de La Paz para establecer las distintas medidas de presión en todo el país.
“Hasta ahora no tenemos ningún apoyo, como digo, nos han sacado el decreto 28771 que obviamente es muy aplastante a nuestro sector, es por eso que nuevamente salimos a las calles a manifestarnos”, criticó Choque.
Existen 300 mil familias que subsisten de la venta de ropa de segunda mano o usada en todo el país, mientras que en Tarija son 2 mil familias.
“Vamos a seguir vendiendo, porque mantenemos a nuestras familias”, advirtió Choque.
El dirigente acotó que  los controles actuales son bastante “rigurosos”, con una serie de  decomisos por la Aduana como la Policía.  “No nos devuelven nuestra mercadería, pero no nos dieron actas de decomiso, no sabemos a dónde va esa ropa”, denunció Choque.
El presidente de la Asociación Litoral de Vendedores de Ropa a Medio Uso, Arturo Linares, dijo que el Gobierno Nacional está dando la “estocada final” para hacer “desaparecer” al sector.
“Hacen proyectos sólo para favorecer a sectores afines al partido de Gobierno, parece que nosotros  no somos bolivianos, nos quieren erradicar totalmente”, dijo todavía exaltado. “Quiero preguntarle al presidente qué va a hacer con las 300 mil familias que se van a quedar sin trabajo”, cuestionó.
Linares recordó que el presidente, Evo Morales Ayma, también fue dirigente y siempre estuvo marchando por la reivindicación de los derechos de su gremio; sin embargo, toma ahora otra postura en contra de  las personas más vulnerables.
Sobre este tema, el presidente del Concejo de Tarija, Alfonso Lema Grosz, informó de la  solicitud efectuada al Gobierno Nacional para hacer una “pausa”  para la aprobación de estas disposiciones, especialmente de la ropa usada, para priorizar el pacto fiscal, que desde su punto de vista, es “vital” para la economía boliviana.
“El pacto fiscal no debe ser solamente el escenario de la redistribución de recursos, sino debemos para hacer un análisis efectivo de las competencias de responsabilidades que se tienen”, añadió Lema. (eP).

El negocio global de la ropa de segunda mano
El creciente apetito del mundo occidental por la moda rápida y desechable, alimentada por el abastecimiento como la  disponibilidad de productos baratos fabricados en China y otros países, significa que hay un consumo masivo de la ropa.
Alentados por las organizaciones de caridad y las compañías de reciclaje, estas prendas son entregadas constantemente a las tiendas, los  bancos de ropa o los contenedores para que encuentren nuevos dueños.
Pocos disputan el hecho de que, en lugar de tirar una prenda usada a la basura, es mejor que encuentre una nueva vida.
Pero un nuevo libro revela que en países como Reino Unido y Estados Unidos, la mayoría de la ropa que la gente dona pensando que ayude  a una familia, termina siendo exportada.
Hay una gigantesca industria global de ropa de segunda mano que vale US$4.300 millones.
Eso es lo que argumenta Andrew Brooks, profesor de estudios de desarrollo del King’s College de Londres, en su libro Clothing Poverty.