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REDACCIÓN CENTRAL/BOLINFO/TARIJA

(elPeriódico – abril 19/2017) En anteriores gestiones hablamos de los signos y síntomas tempranos del autismo, de la importancia de la detección precoz e intervención temprana, de esta manera lo informó la vicepresidenta Fundación TEAcompaño, Suraia Dorado.

Como sociedad, es trato que demos a las personas con autismo depende del modelo mental que tengamos, así, si nuestra visión parte de los síntomas y dificultades, entonces es en función a la condición pero no a la persona.

En cambio, si éticamente nuestra visión es en función de la persona, reconociendo que cada persona con autismo es un ser humano, es un ciudadano, cuenta con capacidades, es un individuo único e irrepetible, con el control de su vida, miembro de la sociedad, un ser social, global e integral, entonces, ninguna alteración o trastorno condicionarán nuestro obrar negándoles el acceso al ejercicio pleno de sus derechos.

Con el reconocimiento de que todas las personas con autismo deben ser ciudadanos de pleno derecho entonces debe garantizarse la participación plena en la vida social sin que sus dificultades de funcionamiento general los predispongan a la exclusión.

Inclusión no es una palabra, es un principio y requisito para que podamos hablar de una sociedad que vela por cada uno de sus miembros.

La inclusión educativa es pues el primer paso para otorgar a las personas con autismo el acceso a su derecho a una vida plena.

Para ser válida, la inclusión educativa debe cumplir tres objetivos: Presencia, participación y aprendizaje, si uno de estos aspectos está ausente, no está cumpliendo con su razón de ser.

Al no tener datos estadísticos sobre el número de personas con autismo en nuestra ciudad y departamento, tampoco podemos saber cuántos están escolarizados en aulas regulares, y cuántos cuentan con los apoyos que las leyes les garantizan para alcanzar las competencias que más adelante les permitan un desenvolvimiento con autonomía, autodeterminación y calidad de vida.