Desenfreno y escándalo en festejos públicos

Estamos de acuerdo si decimos que quienes van a eventos públicos, conciertos, etc., son mayores de edad, personas con criterio formado aunque en gran medida jóvenes. Al ser casi todos adultos tienen una serie de derechos adquiridos, como el de poder comprar y consumir bebidas alcohólicas pero no hacer escándalos ni protagonizar peleas o actos impúdicos en plena vía pública.

Sucede que ya se está haciendo costumbre que en festejos o situaciones similares que se realizan en las calles o lugares abiertos para tal efecto, la ingesta de alcohol no tiene límites, al punto de tener que registrarse actos bochornosos a plena luz del día y peor con la ayuda de la noche. Ejemplos como lo que pasa el jueves de compadres, el de comadres ni que decir o la vendimia en el valle de Concepción y en lugares como el parque temático de manera más frecuente, revelan la peor cara de un flagelo que afecta a Tarija, sobretodo a su juventud y no lo queremos reconocer ni asumir. Se está volviendo moneda común que se desencadenen sendas borracheras y escandalosas actuaciones de propios y extraños, al punto de darse escenas sexuales sin el menor pudor, peleas salvajes, riñas absurdas y vergonzosas que hasta a quienes somos de aquí nos dejan estupefactos. Esta demostrado que no hay autocontrol, que los límites en el consumo de alcohol no existen y en el riesgo potencial que esto significa. Sin embargo, para controlar los excesos humanos, se han creado instituciones y normas que si no son respetadas deben hacerse cumplir coercitivamente… si los ciudadanos no demuestran esa capacidad de auto regularse, precautelando el bien común, esas leyes deben aplicarse eficazmente y para eso tenemos un municipio que no sólo debería encargarse de organizar eventos como muchas veces lo ha hecho u otorgar permisos para que estos se realicen, sino también de super vigilar que de principio a fin todo se desarrolle con normalidad, para eso cuenta con su propia guardia y si es preciso puede recurrir a la ayuda de la policía nacional. No es cuestión de simplemente hacer o dejar hacer y olvidarse de lo que pueda ocurrir, por eso tenemos que presenciar escenas terribles y hasta accidentes lamentables por la falta de control,  primero de los ciudadanos y luego de instituciones y autoridades.

Lo ocurrido esta última noche-madrugada del 15-16 de abril es la fotocopia exacta de otras ocasiones con un desenlace similar, una cara vergonzosa de la forma en la que nos divertimos los tarijeños. No es la manera de generar momentos de diversión y esparcimiento, debe haber control permanente, constante, caso contrario el libre albedrío desbocado es y puede ser el que desencadene desgracias que por más que lo lamentemos después, no podremos hacer nada por cambiarlas.