Baja producción de castaña desata crisis del empleo en el norte boliviano

ERBOL

El Gobierno declaró Año Nacional de la Castaña, pero en lugar de que los productores de la almendra en el norte amazónico sientan el impulso que por Decreto Supremo deberían tener, están sufriendo una severa crisis de escasez del producto que ha derivado en paralización de empresas y desempleo.

En noviembre de 2014, la ciudad de Riberalta, en el norte beniano, se vistió de gala para el acto de declaratoria del Año Nacional de la Castaña. El evento estuvo lleno de danza, música, fuegos artificiales y también contó con la presencia de la gerente del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM), Patricia Ballivián.

Cinco meses después, lejos de festejar con fuegos artificiales, el Concejo Municipal ha declarado a Riberalta como zona de desastre por la falta de Castaña, que es al principal fuente de ingresos para su ciudadanía. A eso se suma que la Alcaldía aún no puede aplicar planes de emergencia porque se encuentra paralizada por protestas en contra del burgomaestre Omar Nuñez.

Según reporte de radio Riberalta para la Red ERBOL, las actividades de la zafra de la almendrar usualmente comienzan en noviembre y terminan para marzo o abril, sin embargo, este año los recolectores salieron por montones de la selva en enero por la falta del producto en los árboles.

La situación es similar en Pando, donde el gerente de Acopio de la empresa castañera Tahuamanu, Raúl Álvarez, explicó que la merma en la producción de la almendra es del 70% en esta campaña. Señaló que cada año esta compañía hacía un movimiento de hasta 150 mil barricas, pero ahora llegaría a 35 mil, de acuerdo con un reportaje de la Perla del Acre.

El Decreto Supremo 2737, firmado por el presidente Evo Morales, declara Año Nacional de la Castaña a la campaña agroforestal 2016 – 2017, y ordena promover la conservación, producción, industrialización, la comercialización, el consumo interno y las exportaciones del fruto, sin embargo, en el norte del país la realidad muestra que ante la escasez varias empresas del rubro deben paralizar sus operaciones hasta la próxima zafra.

Tahuamanu es el ejemplo más claro. Una empresa con 26 años de trayectoria que por primera vez debe interrumpir sus operaciones. Según Perla del Acre, esta paralización supondrá que 320 personas se quedaran sin trabajo para esta campaña. El gerente Álvarez dijo que sus empleados están preocupados pero lo comprenden.

En Riberalta son miles las familias que se están quedando sin su fuente laboral. Primero, porque desde unos dos años las empresas castañeras mecanizan el proceso del descascarado de la almendra, que era realizado por mujeres ayudadas de un dispositivo manual, y segundo por la falta de de producción de este 2017.

De acuerdo con la emisora local, hace dos años o tres años trabajaban unas 10 mil familias en el proceso de la castaña, pero tras la mecanización el empleo bajó a unas 4 mil y ahora, con la escasez, otras 3 mil quedarían sin fuente laboral, puesto que sólo quedarían en funcionamiento unas cuatro de unas 18 empresas dedicadas al rubro en Riberalta.

Culpan al cambio climático. En la región de Riberalta se explica que la falta de lluvias que hubo el año pasado provoque la baja en la producción de los árboles y que sus frutos sean de un tamaño menor al habitual. Si antes se llenaba una caja de 22 kilos con 200 pepas, ahora se necesita el doble.