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Si alguien quiere comunicarse con el presidente de los Estados Unidos puede utilizar los canales formales de la Casa Blanca, o puede llamar a Rhona Graff

Hace más de un cuarto de siglo que ella es la guardiana del «Sr. Trump», o «Sr. T», como se dirige a él: nunca lo ha llamado Donald. Según la publicación de bienes raíces de Nueva York The Real Deal, es una de los vicepresidentes, con la dedicación de «Asistente del Presidente», de la Organización Trump. Pero sobre todo, Rhona Graff es la persona a la cual llamar si se quiere acceder al presidente de los Estados Unidos: se pueden usar los canales formales de la Casa Blanca pero más práctico es llamarla a ella.

«Desde que Trump asumió en enero, Graff se ha convertido en un conducto para aquellos que quieren discretamente ofrecer consejo, hacer sugerencias personales o hallar un lugar en la agenda de Trump en Mar-a-Lago», escribió Tara Palmeri en un perfil de la secretaria del mandatario que publicó  “Político”.

La periodista del sitio de actualidad estadounidense consultó a «siete empleados de Trump que todavía le mandan mensajes por medio de Graff». También al multimillonario John Catsimatidis, «quien ha incursionado en la política republicana de Nueva York y conoce a Trump hace décadas»: si tiene algo que decirle al presidente, primero se comunica con ella.

Según The New York Times, «su papel extraoficial como canal informal hacia el presidente pone sobre el tapete si Trump está eludiendo la Ley de Registros Federales, que rige la conservación del programa de actividades y la correspondencia del presidente». Sus antecesores George H.W. Bush, George Bush y Barack Obama delegaron la planificación de sus días en el personal de la Casa Blanca.

El diario estadounidense citó una entrevista con el entonces candidato republicano, quien puso a Graff como ejemplo de su aprecio por la lealtad: «Muchas de las personas que están conmigo lo han estado por mucho tiempo».

En general la gente que se comunica con Trump por medio de Graff lo hace por costumbre: esta mujer de 64 años ha pasado casi la mitad de la vida en su oficina de la Torre Trump. Pero, según Político, «algunos la ven como una forma de pasar por alto al jefe de Gabinete Reince Priebus y a otros que rodean a Trump en Washington». Una tercera razón para recurrir a Graff es que el presidente mismo le indicó a algunos empleados que se comuniquen por medio de ella, y no del personal de la Casa Blanca.

El estratega republicano Roger Stone, quien tiene una larga relación de proximidad con el presidente estadounidense, describió a Graff como la vía de comunicación de preferencia para «cualquiera que crea que el sistema de Washington le bloqueará el acceso». Stone se comunica con Trump mediante la asistente por otros motivos: «Es una mujer de juicio excelente, que refleja la visión de su jefe».

El congresista Peter King, de Nueva York, dijo que «ella sigue siendo un factor». Por gestión de Graff él se reunió con Trump en diciembre. «Ella lleva a cabo el trabajo y es muy recta».

Graff nació en Queens, como Trump, y si bien consideró mudarse a Washington, decidió permanecer en Nueva York porque su hija todavía cursa la escuela secundaria. Dado que Trump dejó su trabajo en la Organización Trump, cuando ella recibe un mensaje para él llama a Madeleine Westerhout, la asistente personal del mandatario en la Casa Blanca, a quien entrenó durante a transición.

Compartió con Trump la campaña electoral —fue una pieza central en la planificación de sus movimientos— y también algunos episodios de The Apprentice. Obtuvo así reconocimiento: el público sabía que si llamaba a la Torre Trump tenía que preguntar por ella. Fue jurado de Miss Teen USA y su jefe la mencionó en su libro El arte del regreso como «mi muy leal secretaria».

Según The New York Times, la relación entre ellos evoca la del padre del presidente, Fred Trump, con su asistente personal, Amy Luerssen, quien trabajó en la empresa familiar durante 65 años, inclusive en su ocaso senil. «Mi padre era una persona muy leal con la gente», dijo

Trump. «Creo que yo también lo soy». Ella, conmovida, aseguró: «El sentimiento es mutuo. Yo nunca lo dejaría».