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Los colegios electorales en Holanda abrieron este miércoles sus puertas a las 07.30 hora local (06.30 GMT) para dar inicio a unas decisivas elecciones parlamentarias, opacadas por la crisis diplomática con Turquía y consideradas como un barómetro sobre el avance de la extrema derecha en Europa.

Los ciudadanos acudirán a los más de 10.000 centros de votación en todo el país permanecerán abiertos hasta las 21.00 hora local (20.00 GMT), cuando se empezará a hacer un recuento definitivo.

Pero muchos de los 12,9 millones de electores siguen indecisos sobre qué candidato elegir en estos comicios en los que el actual primer ministro Mark Rutte se enfrenta al diputado antiislamista Geert Wilders, que concentra todas las miradas.

Se espera que a lo largo del día se vayan conociendo sondeos a pie de urna, y en torno a media hora después del cierre de los colegios, habrá un anuncio de resultados provisionales.

El miedo a una posible influencia de los comicios por parte de los informáticos rusos ha obligado al Gobierno holandés a evitar los ordenadores conectados a la Red y llevar a cabo un recuento manual de los votos.

Esto retrasará el anuncio de los resultados definitivos en comparación con anteriores citas electorales, pero aun así se da por hecho que se anunciarán durante el día de hoy.

En estos comicios participan 28 partidos políticos de diferentes ideologías, aunque solo los primeros 13 obtendrán un importante número de votos.

El Partido de la Libertad (PVV), del ultraderechista Geert Wilders, junto al Partido Democrático de la Libertad y Democracia (VVD), del primer ministro Mark Rutte, concurren a estas elecciones como los grupos más grandes según las encuestas de intención de voto.

«Cuando la gente busca liderazgo, me buscan a mí», dijo Rutte durante el último debate televisivo con Wilders, celebrado el martes.

Rutte aspira con el Partido Popular Liberal y Demócrata (VVD) a un tercer mandato como primer ministro de Holanda, una de las mayores economías de la eurozona y miembro fundador de la Unión Europea, donde viven 17 millones de personas.

Por detrás están Demócratas 66, los verdes de GroenLinks, los laboristas del PvdA o Llamada Democristiana (CDA).

El Parlamento holandés tiene 150 diputados y, para gobernar, se requiere un mínimo de 76 escaños aunque la naturaleza del sistema electoral holandés, de distrito único y listas abiertas, suele exigir la formación de una coalición de gobierno entre diferentes partidos y es poco habitual que el ganador de los comicios obtenga los votos suficientes para gobernar solo.

Después del Brexit en el Reino Unido y de la elección de Donald Trump en Estados Unidos, las elecciones generales en Holanda son vistas como un indicio sobre la fortaleza de la extrema derecha en Europa, a pocos meses de las elecciones en Alemania y Francia.

Wilders cae en los últimos sondeos

Las últimas encuestas difundidas el martes mostraban que a último minuto Rutte lograría despegarse del Partido por la Libertad (PVV) de Wilders.

El oficialismo obtendría entre 24 y 28 escaños mientras que Wilders sumaría entre 19 y 22, escoltado de cerca por los partidos tradicionales como la Llamada Demócrata Cristiana (CDA) o los Demócratas 66 (D66).

Sin embargo, Wilders, que prometió cerrar las fronteras a los inmigrantes musulmanes, prohibir la venta del Corán y acabar con las mezquitas, lograría un significativo avance frente a la actual legislatura, en la cual contó con 12 parlamentarios.

Para marcar las diferencias con Wilders, un gran aficionado a Twitter, Rutte ha destacado los logros de la economía y la estabilidad del país en sus seis años como primer ministro.

En este sentido, la postura firme del primer ministro durante la crisis diplomática con Turquía parece haber fortalecido su imagen ante el público.

Rutte se mantuvo firme frente a las amenazas del presidente turco Recep Tayyip Erdogan después de que el gobierno decidió prohibir que dos ministros turcos hicieran campaña en Róterdam.

Pero aunque el PVV se convierta en el partido más votado, Wilders tiene escasas posibilidades de entrar en el gobierno porque la mayoría de los partidos han prometido no colaborar con él.

Aunque la postura radical de Wilders ha ganado apoyo tras la crisis de los refugiados, para muchos holandeses su ideas contrarias a la inmigración siguen siendo difíciles de digerir.

Si Wilders logra colocar a su formación como uno de los principales partidos del escenario político, va a ser difícil de ignorar.

Un escenario fragmentado

Los holandeses se enorgullecen del consenso político y en general los partidos suelen tomarse en promedio tres meses en las negociaciones para fraguar la coalición que gobierna, en un escenario político fragmentado.

Esta vez, muchos expertos señalan que serán necesarios cuatro o incluso cinco partidos para alcanzar la mayoría de 75 escaños.

Lodewijk Asscher, líder del Partido Laborista, que forma parte de la coalición de gobierno, criticó duramente a Wilders durante el último debate.

«Usted ha sido miembro del parlamento por 20 años. Usted ha mandado miles de tuits de enojo, pero aportando cero soluciones. Usted ha dividido y debilitado a Holanda», afirmó.

Más a la izquierda del espectro se encuentra GroenLink, un partido ecologista cuyo líder, Jesse Klaver, ha sido calificado como el «Justin Trudeau de Holanda».

Klaver, de 30 años, ha afirmado que «es hora de un nuevo liderazgo» y llamó a que Holanda acoja más refugiados.

Bajo su dirección el partido ha avanzado en las encuestas y podría sumar entre 16 y 18 escaños, colocándose en posición para tener en sus manos la llave del gobierno.