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IGOR GUZMÁN/BOLINFO/TARIJA

(elPeriódico-Marzo14/2017)

La Policía busca a dos sujetos, por el abuso sexual y violación a una mujer, de 25 años. Todo sucedió la madrugada del domingo, en la comunidad de La Choza, municipio de Uriondo. La víctima reconoció a uno de los agresores, se trata de un mesero, quien la había embriagado junto a otro sospechoso.

Fuentes policiales de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) informaron que se atendió un caso de abuso sexual, ocurrido en la comunidad de La Choza, a eso de la una de la madrugada. La denunciante es una mujer que fue encontrada por dos policías que patrullaban por el lugar.

“En inmediaciones de un local de bebidas, en el valle, se pudo observar a una persona de sexo femenino, semidesnuda y con aliento alcohólico. La misma relató que se encontraba libando las bebidas espirituosas con sus amigos, desde las 19.00, y posteriormente fue interceptada por dos sujetos, quienes la violaron”, dijo uno de los informantes.

De acuerdo con los detalles ofrecidos por la fémina en la declaración informativa, fue el mesero del local que visitó quien le sugirió que podía quedarse, para continuar ingiriendo bebidas alcohólicas. En ese ínterin apareció otro sujeto, con quien el mesero se llevó a la mujer, para evitar que se vaya y siga embriagándose.

En un determinado momento, la víctima perdió el conocimiento y se quedó dormida. Entonces los sospechosos le sacaron el pantalón y su ropa interior para luego vejarla. Tiempo después, por la madrugada, la denunciante despertó, y al verse semidesnuda, escapó del lugar, incluso trepó unas rejas que cerraban el lugar, todo con tal de huir.

Los patrulleros, quienes encontraron a la mujer, relataron que “lloraba de miedo”, y les contó de la agresión que sufrió. El examen médico de un forense certificó la acusación de la afectada, quien tiene ocho días de impedimento.

Cuáles son las consecuencias psicológicas de una violación en la mujer

En los meses posteriores a la violación, las mujeres empiezan a tener problemas para dormir. En ocasiones, no son capaces de conciliar el sueño con la luz apagada o manifiestan estados de alerta e hipervigilancia. En otras ocasiones, se muestran muy retraídas, les da mucho miedo salir a la calle y evitan permanecer en espacios abiertos.