Noticias El Periódico Tarija

Eduardo Claure

Lo correcto y necesario es realizar una evaluación del reciente Carnaval cumplido en la ciudad y que a ojos vista su desarrollo por causas naturales de las expresiones culturales diversas que hoy tienen presencia local y por los espacios de infraestructura que se han dado, merece una severa evaluación que resulte en ideas proactivas para su crecimiento, su variedad y las nuevas dimensiones de expresión cultural en las que desborda, elementos que obligan a percibir que es necesario redimensionar este fastuoso evento, que producto de la dinámica social adquiere dimensiones que tienen en perspectiva, sin duda, una enorme posibilidad de mostrar la música y danzas autóctonas propias como nacionales, que bajo un criterio ya no de manejo o administración, sino de gestión cultural y folclórica, puede atesorar un promisorio evento futuro de magnitudes socio económicas insospechadas.

Mencionemos algunos elementos sobre los cuales trabajar. Hay cosas inesperadas que se presentan en materia de organización, pero una mayoría pueden ser previsibles si se trabaja en base a la experiencia de varios años de organización del evento, como ser: los problemas en el armado, seguridad y comercialización de graderías y asientos. Este asunto merece una revisión y de una vez por todas una categorización que permita fijar precios utilitarios, pero no especulativos, porque se debe considerar que lo importante es fomentar el turismo, no ahuyentarlo y para ese objetivo el negocio no puede ser de libre albedrío, sino bajo una estructura administrativa propia para tal efecto, que contemple por ejemplo la construcción de nuevas graderías desarmables y de material que ofrezca la seguridad y comodidad necesarias.

No pudo disminuirse drásticamente la venta de bebidas espirituosas, los puestos en algunas calles aledañas a la ruta no pudieron evitarse y en algunos casos están cerca de los espectadores y participantes danzarines, como si no existiera prohibición alguna, el control fue ineficiente y el resultado es que hubo personas fuera de tono en las graderías y en algunas calzadas próximas a la ruta, lo que marcó otro punto negativo en la organización del evento, que puede reconocerse de difícil restricción, dada precisamente la fiesta: carnavales..!! Habrá que considerar algunas otras alternativas imaginativas para mejorar este casi inmanejable tema.

Parece aceptable el periodo de un mes para preparar informes y ponerlos luego en una mesa de análisis entre autoridades, dirigentes de los grupos folklóricos, es decir, una somera evaluación entre los responsables de la organización del evento para desnudar las debilidades y mejorar las fortalezas. Debieran participar representantes de otras entidades como la prensa, la universidad, la Casa de la Cultura, historiadores y autoridades entendidas en la temática y otros como la Cámara de Hotelería, patrocinantes, colegios de profesionales y otras personalidades o entidades que aporten a una mejor organización, como el caso particular de los comerciantes y representantes de los conjuntos folcloricos.  En el tema de carnaval, no hay que dejar de lado el hecho de recordar a los actuales protagonistas de tan significativo evento que no se trata de una reciente experiencia, las mismas observaciones datan de gestiones pasadas recientes y con los mismos resultados y los mismos organizadores. Se ha innovado, pero no lo suficiente. Siempre se habla de mejorar, pero cuando..?

Un detallado informe que considere todo el movimiento económico que genera el carnaval debe ser prioridad para una evaluación concreta de este hecho fabuloso en nuestro medio y que por supuesto mueve miles sino millones de pesos cuyo destino es ambiguo, pues hay quienes hablan de millonarias ganancias y otros que se quejan por fuertes pérdidas o limitados ingresos. Qué tiene que decir la Alcaldía..? Si bien las ganancias propias y de cada sector, es eso: propiedad privada, hay otros componentes inherentes a la organización misma del carnaval que son públicas, entonces..?

El carnaval en sus dos versiones la autóctona y vernácula propiamente chapaca y la nueva de integración o Corso, pero que ambas de pronto vienen ofertando un espectáculo de sincretismo cultural carnavalero nacional que está adquiriendo proporciones hasta hace un lustro, insospechable e inimaginable en su riqueza y perspectivas locales: en Tarija se viene produciendo un fenómeno inusual, de pronto aquí se concentra la magnificencia de las expresiones carnavaleras del resto del país. Si bien la presencia del folclore tarijeño de manifiestan también en el Carnaval de Oruro y Santa Cruz, en Tarija se vienen representando casi todas las expresiones de los conjuntos que tienen origen altiplánico, valluno y oriental. Se está formando un acrisolado germen cultural, de idiosincrasias musicales y de danzas que de pronto suceden una tras otra catapultando una gran posibilidad expresiva con rostro nacional que puede reconfigurar la estructura económica local de esta manifestación folclórica (“Consolidación de la Ciudad y Desarrollo Económico, estudio de caso de una ciudad estancada” 2008 y 2010 auspicio SERVITIHUM).

Es pues momento de establecer la nueva realidad socio motora de este especial suceso que por sus connotaciones debería favorecer a los tarijeños, a los anfitriones y a los actores directos del hecho folklórico, que si bien no tiene el contenido devocional del Carnaval de Oruro, la participación de Agrupaciones Sociales y Empresariales como en Santa Cruz o la diversidad institucional de la Entrada del Corso de Corsos de Cochabamba,  esta puede ser, una oportunidad de un relanzamiento de una nueva visión en lo que implica: organización y eficiencia.

La otra tarea municipal: generar una reglamentación que regule la actividad económica en el Carnaval. Una reglamentación que regule la actividad comercial en el Carnaval. Es necesario que la Alcaldía trabaje en una normativa que regule la actividad económica en todo rubro durante los días del Carnaval, ya que la cantidad descontrolada de instalación de puestos de comercio llega a constituirse como un problema que impide el accionar de los controles de las unidades operativas y el despliegue de funcionarios municipales.

Entonces, es posible trabajar en una normativa como un aporte para la organización del Carnaval, evitando problemas con respecto a la disputa por el asentamiento de puestos de comercio en distintos sectores, autorización de los lugares, calidad de los alimentos y bebidas, y lo más importante, responsabilidad en el tratamiento de la basura. Debe conocerse  la distribución que se habría otorgado a los comerciantes, simplemente se puede reglamentar esta situación, este aspecto pasa por la consciencia y el respeto a las normativas vigentes emanadas por el gobierno municipal, y no incurrir en el asentamiento ilegal y por doquier de puestos de venta de manera arbitraria, incluso llegando a crear conflictos con las autoridades y el personal municipal. Será fundamental la participación de la dirigencia gremial a un evento de evaluación convocado por el ente municipal, para que lleguen a constituirse como parte importante en la organización del Carnaval evitando posibles excesos en las próximas gestiones, mientras una propuesta de organización y administración del carnaval nace, se aplica, es aprehendida y se consolida.

El Carnaval debe ser visto como un espectáculo de carácter social, organizado por los participantes de los conjuntos y las bandas sin los que no habría “Entradas de Carnaval”.  Por ello el ente edil, puede propiciar una mejor organización con los actores director de este importante evento folclórico y vernacular. Se habla mucho de que las “políticas públicas son abiertas y participativas”; “sin exclusiones”; “de construcción conjunta”; “sin discriminaciones”; “plan de la gente” etc., etc. Sin embargo se diseñan entre cuatro paredes y tal vez “un consultor”. No está mal, pero para que una política pública de las dimensiones que se plantea surja, debe merecer una participación real, equilibrada y sin ambages, de todos los actores que dan vida y realce a este espectáculo, de tal manera que el producto final y su instrumentación y aplicación, abra en perspectiva lo que puede ser unas próximas “entradas carnavaleras” de dimensiones insospechadas por sus frutos y resultados para beneficio de Tarija y de Bolivia: Tarija Carnaval Boliviano.  Hablemos de turismo, hablemos de carnaval.