Renunció la cúpula directiva de Graña y Montero, la firma socia de Odebrecht en Perú

 

INFOBAE

Los máximos directivos de la empresa constructora peruana Graña y Montero renunciaron a sus cargos, en medio de una crisis por las imputaciones de que estuvieron al tanto de las coimas pagadas por su socia Odebrecht en grandes obras de infraestructura en los últimos años en Perú.

Un comunicado de Graña y Montero, una de las compañías más importantes del país, a la Superintendencia del Mercado de Valores informó de la renuncia de su presidente José Graña Miró Quesada, el director Humberto Graña Acuña y el gerente general Mario Alvarado.

La empresa añadió que «esta decisión la tomaron en el contexto de la terminación del contrato del Gasoducto Sur Peruano, las falsas imputaciones realizadas por el ex representante de Odebrecht y la caída de la acción», a 25,9 % al cierre de la jornada bursátil de este lunes.

Además, la compañía agregó que la decisión se tomó «priorizando el futuro de Graña y Montero y sus más de 30.000 colaboradores, con el objetivo además de demostrar que lo que hoy se atribuye a la empresa es falso».

La declaración del ex director de Odebrecht en Perú Jorge Barata de que las socias de su empresa, como Graña y Montero, estaban al tanto de los sobornos que entregó para ganar las licitaciones, provocó el viernes pasado que la acción de Graña y Montero se desplomara más de 30 % en esa jornada.

Odebrecht ha declarado que pagó 29 millones de dólares en sobornos en Perú entre 2005 y 2014 y Barata señaló que le entregó 20 millones de dólares al ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006) para ganar la licitación para la construcción de la carretera Interoceánica sur.

La constructora peruana ya estaba en medio de un gran problema económico por la cancelación, por parte del gobierno peruano, del proyecto del Gasoducto Sur Peruano, licitado en 2014 durante el gobierno de Ollanta Humala (2011-2016), que ganó en un consorcio integrado además por la española Enagás.

Graña y Montero tiene previsto realizar una junta extraordinaria de accionistas, donde la empresa debe explicar las acciones que tomaría para enfrentar la crisis por los actos de corrupción atribuidos a Odebrecht y que la salpican.

«A lo largo de sus 83 años Graña y Montero ha demostrado, a través de sus acciones, ser una empresa honesta, íntegra y transparente. La conducta inaceptable que se le pretende imputar es completamente ajena a sus valores empresariales», señaló la empresa peruana en un comunicado difundido por la prensa local.

Luis Díaz Olivero asumirá como nuevo gerente general corporativo a partir del 2 de marzo, después de haberse desempeñado como gerente general adjunto hace pocas semanas.

Asimismo, se recompondrá el comité de apoyo gerencial del directorio con Federico Cúneo como su presidente y Mark Hoffman, Hugo Santa María y Pedro Pablo Errázuriz como directores independientes.