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Todas las piezas ya están sobre el tablero. El 24 de enero se anunciaron los candidatos a los Oscar y la danza de especulaciones se activó de inmediato. ¿La La Land se quedará con la mejor película? ¿Damien Chazelle se convertirá en el director más joven de la historia en quedarse con la estatuilla? ¿Para quién irá a parar el galardón de mejor actor y mejor actriz? Todas preguntas y elucubraciones sin sustento científico. Hasta ahora.

Investigadores de la Universidad de Queensland, Australia, se propusieron dar con la fórmula infalible para ganar un Oscar. Diversos rasgos que ofrecen mejores chances en la ceremonia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Se focalizaron en dos categorías específicas: Mejor Actor y Mejor Actriz. Y realizaron un análisis profundo y pormenorizado.

El análisis abarcó un total de 908 candidatos a ganar premios, que constaba de 97 ganadores y 383 nominados sin éxito para los Oscar y 97 ganadores y 331 nominados para los BAFTA. De acuerdo a los resultados publicados en la revista British Journal of Psychology, ser un actor estadounidense que protagoniza una película que plasma la cultura norteamericana aumenta en forma notoria las posibilidades.

Ser estadounidense es un factor clave en la consideración del jurado

Ser estadounidense es un factor clave en la consideración del jurado

Los datos recogidos arrojaron que los actores estadounidenses ganaron el 52% de todos los BAFTA y, mucho más aún, el 69% de todos los Oscar. Por su parte, los intérpretes británicos se quedaron con el 34% de los BAFTA y solo con el 18% de los premios que otorga la Academia.

A su vez, demostraron que los actores aumentaban drásticamente sus chances cuando su condición social coincidía con la de los jurados. «Nuestros resultados indican que una actuación puede ser juzgada como extraordinaria no solo por su calidad objetiva. Los integrantes del jurado tienden a reconocer como más brillantes aquellos trabajos artísticos con los que se sienten socialmente más identificados», sostuvo el doctor Nicklas Steffens, líder de la investigación.

Hace 3 años, Los Angeles Times realizó una investigación para determinar cómo estaba compuesto el jurado que vota por los ganadores. Los resultados fueron contundentes: la amplia mayoría -el 93%- son hombres o mujeres blancos. El 7% restante se lo dividen entre afroamericanos, latinos y asiáticos. Por lo cual, de los 6.000 electores tan solo 420 no son blancos.

Las diferencias no terminan ahí. También hay una marcada brecha de género entre los miembros del jurado. El 76% de ellos son hombres mientras que la media de edad se ubica en los 63 años. Tal como arrojó el estudio australiano, el jurado busca sentirse identificado con el film y sus personajes. Por ese motivo, las diferencias en su composición influyen directamente en el resultado final.

Natalie Portman, de acuerdo a la fórmula, tendría grandes chances de quedarse con el Oscar (Getty Images)

Natalie Portman, de acuerdo a la fórmula, tendría grandes chances de quedarse con el Oscar (Getty Images)

«Hay una creencia generalizada de que lo que percibimos como una creación original y excepcional viene dada por sus propiedades objetivas, pero en realidad está fuertemente influenciada por los grupos sociales de los que formamos parte y que nos proporcionan la base para dar sentido al mundo«, explicó Steffens.

Entonces, de acuerdo a la fórmula propuesta por los científicos, Natalie Portman, por su trabajo en Jackie y Andrew Garfield, por su labor en Hasta el último hombre, obtendrían los Oscar en mejor actriz protagónica y mejor actor protagónico, respectivamente.

A su vez, también albergarían buenas posibilidades de quedarse con una estatuilla Viggo Mortensen (Captain Fantastic), Ryan Reynolds (Deadpool) y Emma Stone (La La Land). Por otro lado, entre quienes tendrían pocas chances de llevarse el galardón están Ruth Negga (Loving), Isabelle Huppert (Elle) y, la gran sorpresa, Denzel Washington, que deslumbró en Fences y es uno de los grandes candidatos.