Noticias El Periódico Tarija

Si bien es cierto que el título de comensales más exigentes se lo llevan los cochabambinos y también es Cochabamba el lugar donde más se sirve y se come, en Tarija no nos quedamos atrás, la exquisitez de nuestra comida criolla es única, la sazón de cocineras y cocineros tarijeños no tiene nada que envidiar. En resumen, aquí se come muy bien. Pero ya no sólo hablamos de platos típicos sino también de lugares donde encontramos otras ofertas gastronómicas que se acomodan al paladar del oriundo y del foráneo. No podemos dejar de mencionar que a nivel nacional se enraízo la idea de que en nuestro mercado central se comía bien, rico, barato y limpio. Así era con seguridad.

Hace unos años atrás en esta ciudad los restaurantes con un menú variado se contaban con los dedos de una mano, entre ellos los de más tradición, Don Ñato, Don Pepe, Don Pedro y rescatar también el Gatto Pardo aunque con un enfoque distinto. Igualmente, los lugares donde servirse comida regional no eran tantos o por lo menos habían unos cuantos que eran los más visitados y publicitados por el boca-oreja. No nos estamos refiriendo en este artículo por si acaso, a restaurantes ubicados en las afueras de la ciudad, en el campo o en otras provincias. Deliciosa oferta siempre existió en El Valle, El Rancho, San Lorenzo, Tomatitas y otros. Y seguimos, hasta cuando hablamos de restaurantes especializados en carne de res, chancho, pescado, la memoria no hacia gran esfuerzo pues era fácil recordarlos.

Hoy, la situación ha cambiado notoriamente, tenemos una avenida llena de locales para escoger sólo para los que gustan del pescado y otros productos de río. Si se quiere degustar cerdo a la cruz o en sus otras tantas formas de preparación, hay que revisar la agenda porque ya son varios. Lo mismo sucede con restaurantes donde se prepara parrillada de res, bife de chorizo, cuadril u otros cortes, antes había uno solo, en los días que corren son varios y lo bueno es que al parecer a todos les va bien. Igualmente los restaurantes de pastas, pizzas y otras «ricuras» van aumentando en número y variedad.

Debemos coincidir que esta proliferación de alternativas para el buen sabor no es simple suerte, se debe al crecimiento de la población en general, al aumento del turismo y al posicionamiento de Tarija como un destino a visitar. También influye en gran medida el hecho de que quienes vivimos aquí y tenemos la oportunidad de viajar a otras ciudades y otros países, nos volvimos más exigentes de paladar y ante esa demanda, el empresariado gastronómico reaccionó positivamente. Es bueno hacer notar que no sólo la variedad de comidas va en ascenso, también la calidad de la atención y la infraestructura van mejorando considerablemente, debemos aplaudir a quien se arriesgó y arriesga en esta clase de emprendimiento pero también a la gente que responde positivamente. Así vamos construyendo esa Tarija abierta al turismo, gracias al esfuerzo privado. Se precisa más apoyo de instituciones estatales.