Noticias El Periódico Tarija

 

Mercedes Bluske y Jesús Vargas Villena

(Febrero 15/2017) Un resfrío y una  agitada noche anteceden a la entrevista con Guery Sandoval del Carpio, quien es el director del elenco del Pocholo y su Marida que tiene 22 años como institución, un actor de 46 años establecido en Cochabamba con una “rica” familia como él la califica, constituida por sus dos hijas y su esposa, Marianella Molina Travesi.

“Marianella está agitada arreglando las maletas y ordenando todo”, dice Guery después de saludarse con el equipo de prensa de Verdad con Tinta, cuando se le pregunta por su esposa.

Guery se sienta en uno de los espaciosos sillones del hotel Los Parrales para entablar una conversación que tocará diferentes temáticas, pero tendrá caminos dispersos, pues la charla más las anécdotas del actor llevan a los entrevistadores a parajes inesperados, sustituyendo por momentos las preguntas  por risas, como si los periodistas fuesen dos niños ansiosos esperando por más historias.

El humor lo lleva en las venas y hasta en la ropa, al lucir una simpática camiseta con el dibujo de la teoría  de Charles Darwin, pero con la particularidad que “Ar Two Di Two” el pequeño robot de la saga de Star Wars aparece como el máximo exponente de la evolución.

Su camiseta es una pequeña muestra de la pasión que tiene por el cine, por el arte en su plenitud, “es algo que nunca voy a dejar de hacer, lo llevas en las venas”, dice con una mirada un poco melancólica, pues lo que sigue a estas palabras es una muestra de la realidad de casi todos los artistas en el país.

“Si tengo que vivir del arte voy a matar a mis wawas”, lamenta con su acento muy marcado de “cochala”, orgulloso de sus raíces que vienen de Sacaba, lugar de origen de sus padres, “soy provinciano”, apoya sus palabras esta vez con una tímida sonrisa.

Pero el sentido de su oración es muy fuerte, Sandoval asegura que el ambiente artístico en Bolivia está “en pañales”, no por el nivel de sus artistas, sino por las políticas nacionales.

“Hay cosas muy contradictorias”, indica al explicar que  lanzan el slogan de no apoyar a la piratería, pero al mismo tiempo no existen lugares donde comprar discos originales. Uno de los pocos es Floyd’s  acá en Tarija y que tiene su sucursal en Cochabamba, luego tienes  Discolandia y  después no encuentras más en todo Bolivia”.

A ese problema recordó que los artistas no tienen seguro médico, ni social, tampoco tienen jubilación. “Dependemos de la gente”, que va al teatro o que los contrata.

Refirió que existen huecos en las leyes vigentes, tomando como ejemplo el caso del que fuera uno de sus referentes en la actuación como es David Santalla, quien no pudo solventar solo su enfermedad, pese a ser uno de los artistas con mayor recorrido en el país. “Esa es una alarma nacional, que un grande como David no tenga dónde llegar, ni un sindicato de actores que le diga ésta es la clínica de ustedes o el servicio que les da el Gobierno  a su sector”, criticó.

“No tenemos ningún apoyo, ahora peor que los impuestos nos están matando”, indicó al acotar que la Ley 2206 que  supuestamente beneficia a los artistas liberándolos de impuestos porque no tienen seguros, pero hecha la norma hecha la trampa.

Sandoval explicó que con esta ley efectivamente el artista que organiza un evento se libera de pagar impuestos pero sólo una vez al año. “A la segunda vez que queremos actuar nos caen los impuestos”.

“Entonces estoy emprendiendo proyectos alternos, no me queda otra”, confesó al adelantar que tiene pensado  abrir cadenas de gastronomía o restaurantes que mantengan la temática de sus personajes como el Pocholo y su Marida, pero que generen otro tipo de ingresos, para no depender sólo del teatro”.

Su mirada se retrotrae al momento en que llega a cada ciudad en la que debe actuar para entrevistarse con las funcionarias de impuestos, donde una y otra vez debe explicarles  sobre la Ley 2206; después de todos estos papeleos, viene una segunda cadena burocrática con los administradores de los teatros. “Todos  te quieren sacar siempre un pesito de lo que tú estás ganando”.

Pero la parte más sensible de esta confesión se da casi al finalizar la entrevista, cuando detrás de la mirada de aquel vivaz Guery Sandoval, se refleja el cansancio de seguir con esta lucha por vivir de lo que le apasiona.

“Ya llevo 22 años en esto y estoy un poco cansadito de eso,  quiero que mis hijas estén tranquilas, que mi sándwich de huevo venda cada día y listo”, reveló, aunque al mismo tiempo afirmó que eso no quiere decir que deje de actuar, lo seguirá haciendo, pero ya no busca depender económicamente de su arte. “O actúo o como, así nomás es”.