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ANDRÉS TÓRREZ TÓRREZ
En apenas 5 partidos de su ciclo al frente de la Selección Nacional, el entrenador  argentino Ángel Guillermo Hoyos, mostró 2 caras totalmente opuestas y un saldo que ya tiene un saldo negativo, ya que de 15 posibles, la selección solamente ganó 5 (triunfo ante Perú y empates con Chile y Ecuador y derrotas con Brasil y Venezuela).
La primera estuvo investida de una modestia y humildad, al reconocer que al fútbol boliviano la faltaba más trabajo y organización, elaborando un plan general que abarque las fuerzas básicas –divisiones inferiores- en un proyecto de largo plazo.
El inicio fue realmente auspicioso, porque los resultados acompañaron,  triunfo contra Perú y empate de visitante con Chile, hizo olvidar de un plumazo, el polémico ciclo de Julio César Baldivieso, que lo único que hizo fue pelear con jugadores y dirigentes y en el tema deportivo, apenas logró 3 puntos sobre 18 disputados.
El primer porrazo sufrido por Hoyos al frente de la Verde, fue contra Brasil (0-5), donde dio un giro a su personalidad, introduciendo cambios que no dejaron de sorprender a propios y extraños u que o supo luego explicar y menos justificar.
Pero las críticas duraron lo que dura un suspiro, se perdió contra el pentacampeón, en su propio reducto y con el puntero de las eliminatorias, la derrota estaba en los planes del estratega y también de los aficionados prensa, pero lo que se cuestionó fue por las cifras y el juego en ese traspié.
Contra Ecuador –empate como local- el que apagó el fuego fue Pablo Escobar, que con su magnífico doblete, evito una nueva derrota como local y tapó las movidas del técnico en la conformación del equipo.
Lo realizado por Hoyos el jueves ante Venezuela, no es otra cosa que una muestra del otro rostro del técnico argentino, que al sentirse seguro en su puesto, actúa arrogantemente en la conformación del equipo –aquí mando yo- y actúa contra toda lógica.
Confirmó la misma defensa, pese a que a Edemir Rodríguez lo cuestionan todos, no porque sea mal jugador, sino porque no es lateral derecho, en el medio campo metió mano y puso de contención a Wálter Veizaga y Pedro Azogue, acompañados del tarijeño Diego Wayar y Rodrigo Ramallo, en una supuesta función de creación, que no sienten y que obviamente no cumplieron.
Con este esquema, la selección se quedó sin volumen de juego en el medio campo, los delanteros –Duk y Martins- se vieron obligados a retrogradar su línea, porque arriba no tenían contacto con el balón y el equipo quedó partido en el medio, lo que aprovechó Venezuela para ganar por las cifras que conocen.
El Hoyos de los comienzos, abrió un marco de esperanza, tanto que la FBF, imaginaba un ciclo prolongado, el que parece  querer hacer y deshacer en la selección, siembra las dudas y la incertidumbre.
Finalmente, las goleadas a Bolivia, se han en el pasado, en el presente y seguramente en el futuro –les ofrecemos un cuadro de las cosechas en eliminatorias y mundial- pero hay muchas formas de perder, no duelen cuando se pierde con un rival superior o por un accidente de juego, pero duelen y mucho, cuando se ayuda a que nos  ganen.