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Víctor Burguete

@Vburguete

El pasado domingo, en la columna anterior, abordamos algunos de los errores comunes a la hora de poner las comas en las oraciones en los textos sin embargo, por motivos de espacio, dejamos algunas de sus funciones para la columna de hoy.

Además de los usos que explicamos en la columna anterior, la coma se utiliza también en las locuciones y adverbios sin embargo, efectivamente, en realidad, con todo, por ejemplo, en primer lugar, por último, por consiguiente, no obstante, etc.  ‘Yo, naturalmente, me negué a aquella indignidad’, ‘La luz, sin embargo, permaneció encendida’, ‘Estaba allí, efectivamente’. De igual forma se escribe coma detrás de una oración subordinada circunstancial cuando precede a la principal: ‘Cuando viene, se aloja en ese hotel’, ‘Para no olvidarme, hice un nudo en el pañuelo’, ‘Como no ha llegado aún, no he podido hablar con él’ y también se pone coma delante de una subordinada circunstancial si esta no complementa a la oración anterior, sino a algo implícito: ‘Ha ganado mi equipo, [lo digo] para que te enteres’, ‘El presidente hablará con los jugadores, aunque no estoy muy seguro’. ‘Ha llovido, porque el suelo esta mojado’.

Después de expresiones con significado circunstancial (condicional, causal, concesivo…) también se pone coma: ‘En tal caso, habrá consenso’, ‘A pesar de la crisis, se siguen importando automóviles’, ‘Aun así, todos estaban de acuerdo’. Otro uso es en las aposiciones explicativas y adjetivales: ‘Indignado, el alcalde salió de la sala’, ‘El diputado, firme en su enmienda, insistió una y otra vez’.

La coma aparece en lugar de un verbo que se omite por ser el mismo de la oración anterior o por sobrentenderse: ‘El presidente asistió al partido; el ministro, a un concierto’, ‘El presidente, con la oposición’, ‘La Policía patrulla por la ciudad; las Brigadas Barriales, por los barrios’.

Por último, me gustaría acabar con un ejemplo que visualiza a la perfección la importancia de las comas y que fue titular en un diario de España. El titular decía: ‘Pablo Alborán, reina en la música española’. En efecto, la coma no debió ponerse ya que de esta forma parece querer decir que el artista se ha convertido en un ‘Draq queen’.