Noticias El Periódico Tarija

Luis Fernando Ortiz Daza

Con preocupación se lee en las redes sociales una manifiesta ansiedad en comentarios acerca del turismo en Tarija, inclusive algunos artículos de opinión son muy duros con la supuesta realidad que ofrecemos al visitante. Si bien es cierto que bloqueos, paros y marchas han afectado al desarrollo y economía de la actividad turística, no es tanto y cuanto al empeño de autoridades y colectivo ciudadano que tiene fe e invierte en la industria sin chimeneas.

Tarija tiene mucho que ofrecer al visitante, desde sus fiestas religiosas como la grande de San Roque y la visita al Santuario de Chaguaya, únicas donde no hay los bailes paganos de prestes y promesantes, más bien el fervor católico de un pueblo que en señal de recogimiento no recurre al consumo de bebidas alcohólicas. Esta tradición debe mantenerse, no está bien que se quieran aumentar bailes, bandas u otros artificios de marketing innecesarios.

Las regiones ecológicas altitudinales hacen de Tarija una experiencia fascinante, desde alturas de casi 4.500 metros sobre el nivel del mar hasta los 200 msnm. Tenemos especies de flora y fauna que son un resumen de la biodiversidad sudamericana, tres especies de flamenco andino, llamas, vicuñas, alpacas, el fabuloso cóndor, hasta jaguares y pumas, además de aves y reptiles de colores innumerables.

En esto necesitamos la ayuda de biólogos, ecologistas y guardaparques para que nos hagan una reseña de toda la flora y fauna que podemos mostrar al visitante, es hora de un turismo ecológico, medioambientalmente  sustentable. Debemos mostrar nuestros hermosos árboles de la Queñua, el churqui, los hermosos tacos, toborochis y lapachos en flores de colores que asemejan bosques de arcoíris que van desde el altiplano hasta nuestro Gran Chaco, Padcaya, Bermejo.

Nuestra puna, nuestro valle y subtrópico son una belleza, lugares de historia como San Lorenzo, típico pueblo andaluz, Villamontes testigo de mil batallas. La riqueza étnica de nuestros habitantes, los Tapietes, Weenhayek y guaranís que en su territorio ora nómada, ora sedentario tienen una riqueza sin par desde Entre Ríos con los Ava guaraníes que recorren lugares paradisíacos como Salinas y Valle del Medio o Itaú. Está Yacuiba, está Caraparí, qué más queremos.

Tal variedad de fisiográfica y climática correspondientemente tiene una importante variedad de biomas, lo cual ha motivado hacia fines de s XX e inicios de s XXI, principalmente por iniciativa de la misma  población tarijeña, la creación de las siguientes áreas naturales, protegidas por el ente de Protección del Medioambiente de Tarija (PROMETA). Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, Parque Natural del río Doce-Alarachi, Parque Natural Serranía de Aguaragüé (muy degradada en el 2010), su núcleo es la Serranía del Aguaragüe. Reserva El Corbalán, En el extremo noreste (en plena zona chaqueña) se encuentra la Reserva Natural Cabo Juan.

Con toda esta riqueza es imposible no creer en nosotros mismos, hay que desarrollar algunas capacidades, hay ejemplos como la ruta del inca, la ruta del vino, la producción agropecuaria, el carnaval más churo de Bolivia que se desarrolla sobre todo en el área rural, tenemos mucho vino que ofrecer con variedades y marcas que han logrado premios y posicionamiento a nivel internacional como los mejores de altura, hoy se ve el esfuerzo de posicionar la gastronomía y para esto hay que innovar, eventos como el tambo que está patrocinando el municipio de Cercado vale un aplauso.

Dejemos de dispararnos a los pies haciendo nosotros mismos que nuestro hermoso valle parezca un valle de lágrimas, se necesita que la gente sea proactiva que crea más en si misma de lo que inclusive creen en nosotros desde afuera. Si sacamos lo mejor de cada uno, habremos aportado con nuestro granito de arena, en cambio si todo es queja, si todo dejamos en manos de las autoridades y echamos la culpa al vecino de que no se hace nada, estamos sepultando una actividad que tiene un gran futuro.

Tenemos mucho que ver nosotros mismos, nos hace falta una cultura de cuidado del medio ambiente, de respeto, solidaridad, amor al trabajo, de responsabilidad compartida en comunidad. Debemos trabajar por la seguridad y el cuidado de quienes nos visitan, dar siempre la mano amiga y hacer conocer nuestro terruño a quienes nos visitan mostrando siempre la mejor cara. Las políticas públicas deben coadyuvar a esta tarea, los municipios turísticos valen por la inversión que hace su propia gente. El transporte público debe cumplir normas y debe ser capacitado en atención al turista, debe haber limpieza y buen trato. Precios justos para todos, no hay por qué aumentar costos al turista como una lógica perversa.

No debemos mirar todo en negro viendo solo nubarrones en las autoridades, en Tarija el municipio está haciendo su parte y no hay que negarlo, la gobernación hace lo suyo; somos nosotros quienes no tenemos cultura ciudadana, botamos la basura donde nos da la gana, hacemos de los espacio públicos tabernas y mingitorios, los perros andan por todo lado y no cuidamos de nuestras mascotas, sin embargo creo que se puede mediante mensajes del movimiento ciudadano que ya empieza a funcionar con amigos de la ciudad que no deben cansarse y seguir adelante con su noble tarea.

Cariñosamente, Tarija es llamada por sus habitantes (quienes suelen usar el gentilicio chapaco como equivalente del sustantivo tarijeño ) chura tierra (la hermosa tierra). Así debe ser siempre y así tendremos visitas de gentes de todo el mundo, gente linda de nuestra Bolivia que nos tiene un cariño especial no por ser la billetera de Bolivia, sino por el carácter alegre y amigable de su gente que los espera con su canto y su aloja.