(ABI).- Racismo reconcentrado en una clase, miedo a perder el poder, y un proyecto golpista y separatista son los tres factores detrás de la masacre de Porvenir de septiembre de 2008, afirmó el domingo el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
«Son estos tres elementos los que impulsan a Leopoldo Fernández a organizar sus huestes para ir a sentar un precedente de esa autoridad racista patronal, cacical y que tenía el proyecto político nacional», indicó en entrevista con el programa ‘Historias a Quemarropa’, que se difunde por Bolivia TV.
La autoridad manifestó que a la llegada de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, en 2006, esa clase de élite que concentraba el poder sintió temor y como creía que podía «matar» y vivir en la «impunidad» indujo a la masacre.
Un 11 de septiembre de 2008 murieron 13 personas y una treintena quedó herida, en lo que fue la masacre de Porvenir, gestada principalmente, según recordó Quintana por el exprefecto de Pando, Leopoldo Fernández, en la actualidad con detención domiciliaria en el proceso penal que siguen las víctimas en su contra, además de otros colaboradores.
«La masacre de Porvenir es una expresión de este racismo acumulado durante mucho tiempo y que expresa el mayor desprecio a la democratización de la sociedad boliviana», mencionó.
Agregó que en ese escenario violento, Leopoldo Fernández «resume esos 30 o 40 años de impunidad, de concentración del poder y racismo descarnado que lo induce a producir la masacre».
Sin embargo, manifestó que el círculo de violencia estaba alimentado por fuerzas externas como parte de un plan norteamericano que se tradujo en el «golpe cívico prefectural» cuya base eran precisamente los prefectos de la llamada media luna, opositores todos al Gobierno de Morales.
«Buscaban un escenario sangriento para legitimarse», remarcó.
El Ministro de la Presidencia insistió en que la trayectoria de Fernández, que es de saqueo y «envilecimiento» se expresa en la decisión radical de la masacre, «había que escarmentar al movimiento social para que no se revele».
Señaló que Fernández construyó un imperio de «corrupción» sobre la base de la Prefectura con la participación de 10 familias que saqueaban los recursos económicos de un departamento «deprimido».
«La lógica de la masacre de Leopoldo Fernández era salir impune porque ya había salido antes», argumentó.
Reveló que el Departamento de Defensa de Estados Unidos potenció económicamente a Fernández, como también a Ernesto Suárez y a Rubén Costas antes de la masacre de Porvenir, y por encima del Estado nacional.
«La mano negra del Departamento de Defensa a través del grupo militar de Estados Unidos estuvo antes de masacre en Pando, Beni y Santa Cruz», señaló.