Malthus y el PROSOL

Miguel Carvajal

Una de las corrientes de pensamiento económico casi olvidadas por los economistas modernos, es la de Thomas Robert Malthus (1766-1834), que dice que la población humana crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia lo hacen aritméticamente. Malthus predijo que un día la población no tendría recursos suficientes para subsistir y desaparecería. Una situación que no ocurrió tal cual pues la tecnología permitió producir más alimentos y disminuyó la tasa de crecimiento poblacional. Por supuesto, esto no niega la amenaza, auténticamente real, de la carencia de alimentos que pudiera existir en un futuro. En Tarija, el espectro malthusiano pareciera una auténtica amenaza en las actuales circunstancias de reducción de ingresos, y la baja productividad de la producción agrícola.

En Tarija, el sector agrícola campesino se halla condicionado por varios factores que limitan su productividad; el minifundio, dotación de factores insuficientes como el recurso tierra y la escasa adopción de la tecnología adecuada. En ese contexto uno de los impulsos más fuertes que se ha pretendido dar al sector agrícola es a través de la Prefectura y ahora Gobernación, con el Programa Solidario Comunal Departamental (PROSOL), a partir del 16 de marzo de 2007, bajo la Resolución Prefectural Nº 091 se crea un programa destinado a apoyar al sector, realizando oficialmente las transferencias de recursos desde el año 2008, financiando proyectos productivos en las comunidades rurales del Departamento. El objetivo del PROSOL, es “Fortalecer y desarrollar la Producción Comunitaria para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria mediante la ejecución de iniciativas productivas comunitarias que las comunidades determinan de acuerdo a su visión y perspectiva de producción y transformación comunitaria”. Con este programa, se invirtieron Bs.79.318.000 en la gestión 2008, llegando a invertirse Bs. 209.442.252 en la gestión 2014. Actualmente los efectos del programa no se han reflejado con claridad, pero según el Plan Quinquenal del PROSOL, elaborado por la Federación de Campesinos de Tarija, una de las iniciativas productivas priorizadas por los beneficiarios, fue la “compra de semillas agropecuarias”; sin embargo, el Producto Interno Bruto (PIB) de Tarija en su componente agrícola, entre los años 2010 y 2014, presentó una tasa de crecimiento promedio de 1.29%, con resultados negativos en las gestión 2011 (-0.02%) y 2013 (-0.47%).

Según las estadísticas oficinales del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) los alimentos en el departamento no han incrementado sustancialmente, hasta pareciera que hoy nuestra canasta alimentaria está conformado por alimentos que se producen en el vecino país que se encuentra 200 Km del capital. La producción agrícola en el Departamento de Tarija está conformada por 32 cultivos agrupados en 7 grupos principales; cereales, estimulantes, frutas, hortalizas, tubérculos, forrajes y oleaginosas e industriales, en el periodo 2010-2014, se evidencia que la producción agrícola en el Tarija está sujeta a una baja productividad por unidad de superficie, los aumentos en la producción se relacionan con la ampliación de la superficie cultivada y no así a una mejora significativa de los rendimientos por unidad de superficie cultivada. En cuanto a la producción agrícola en el periodo de 2010 a 2014, el mismo presento un volumen acumulado de 4.1 millones de Toneladas Métricas (TM); Cabe señalar que la producción agrícola en el año 2010 fue de 78.1087 TM, llegando el mismo a 80.1626 TM en el año 2014, representando un crecimiento del 2,6% en un periodo de cinco años. En cuanto a la superficie cultivada en el periodo mencionado se redujo en tres grupos de cultivos; cereales, estimulantes y los forrajes; con una contracción del -1,96, -77.68 y -12.22%, respectivamente. En el periodo, a nivel agregado la superficie cultivada presenta un crecimiento que alcanzo a 0,05% que es un resultado magro, teniendo en cuenta la gran cantidad de inversiones realizadas en el sector agrícola. La mandarina y el banano, presentó tasas de crecimiento negativas en el periodo, con una reducción del -11,86% y -3% respectivamente. Ambos cultivos exhiben las mayores bajas correspondientes a la superficie cultivada y rendimiento por cultivo, hecho que se refleja directamente en la reducción de la producción.

Quizás en el contexto mencionado la crisis económica que se evangeliza desde la Gobernación y se refuta desde el gobierno central no sea sólo un problema financiero y bancario, sino un indicio de la carencia de alimentos asequibles a la mayoría de la población de ingreso medios-bajos. En fin, estos datos nos deberían llevar a una reflexión colectiva sobre la manera de superar esta crisis aparente, pues la mayoría espera que eso ocurra con la recuperación del precio del petróleo. Eso sería no entender que esta turbulencia es básicamente una fuertísima llamada de atención de la naturaleza, recordándonos a Malthus, diciéndonos que si continúa esta situación en sector agrícola, las próximas crisis ya no serán de papel moneda. ¿No será el momento de hacer los ajuste en sector que nos provee de alimentos?, de aprovechar esta situación para realizar un pacto y disminuir los excesos de una parte de la población, y de paso que el PROSOL orienten sus esfuerzos para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria al conjunto de la población…