DESDE ADENTRO… El pastel…

A veces nos preguntamos: ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué Dios tiene que ser tan injusto conmigo? Ahí va una explicación:

 Una joven le contó a su madre que todo le había salido mal. El examen de matemáticas, fue terrible… su enamorado decidió terminar con ella y su mejor amiga, precisamente en ese instante, no estaba en la ciudad.

Pero la madre, en aquel momento tan difícil, abrazó a su hija, la llevó a la cocina y le dijo que entre ambas prepararían un sabroso pastel, con esta extraña solución a sus problemas consiguiendo arrancar una sonrisa del rostro de su hija.

 La madre preparó los utensilios e ingredientes que necesitaba, los colocó en la mesa y le preguntó a su hija: “Querida, ¿quieres un pedazo de pastel?”. Ella le respondió: “Claro mamá, sabes que me encanta el pastel…”. La madre respondió: “Está bien, bebe un poco de ese aceite que está en la mesa…”. Asustada, la hija respondió: “¿Qué dices? ¡Jamás bebería de ese aceite!”.

 Tras una pausa la madre insistió: “¿Qué tal si te comes un huevo crudo?”. La hija respondió: “¡No mamá!”. Sin explicación alguna la madre volvió a la carga: “¿Quieres comer un poco de harina de trigo o bicarbonato de sodio?. Totalmente desconcertada la hija le dijo: “Pero mamá, ¿qué dices? ¡Eso me sentaría mal!”. La madre le respondió: “Es cierto, todas estas cosas están crudas, sosas, pero cuando las colocamos juntas, en su justa medida, se transforman en un delicioso pastel…”.

 Es así caro lector como Dios trabaja de forma similar… cuando la gente se pregunta: ¿Por qué Dios permite que pasemos por momentos difíciles? Y no saben que cuando Él permite que todas esas cosas actúen según su orden perfecto, siempre obran para bien. No necesitas conformarte con ingredientes crudos. Déjalo todo en sus manos y sin darte cuenta se transformarán en algo fantástico.

 Dios se preocupa tanto por ti, ya que… te envía flores todas las primaveras… hace que el sol brille todas las mañanas…y además, siempre está a tu lado dispuesto a escucharte y conversar.

 Por último ten presente siempre que El podría vivir en cualquier lugar del universo… pero escogió vivir en tu corazón.