La arrogancia de la autodestrucción

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Ester Chaym

La Naturaleza, los Animales y el Agua, muy bien pueden seguir existiendo sin el ser humano, incluso mucho mejor sin el peligro de destrucción irreversible. ¡Pero el ser humano, no podría existir sin Agua, sin Animales y sin Naturaleza! Por lo cual se plantea la urgente pregunta: ¿Quién necesita de quién?

En Tarija y Bolivia, ya que están bendecidas con inmensos territorios y riquezas naturales, el objetivo debería ser educar con buenos valores, que traigan como resultado una alta calidad de vida entre el ser humano y su prójimo, entre la persona individual y la comunidad, y entre la persona individual y el medio ambiente y la naturaleza que la rodea. Ser responsable con el mundo incluye, por supuesto, ser responsable por los Animales, la Naturaleza y el Agua. Es decir, el medio ambiente.

Según una ley ecológica muy antigua, no puedes comer antes de que lo haga tu animal. No se te permite ser cruel con un animal. Si ves a un animal sufriendo, tienes que ayudarlo. Tampoco puedes talar un árbol de frutas, ni siquiera en situaciones extremas como en tiempos de guerra. De aquí deriva el punto de vista biocéntrico de la calidad del Medio Ambiente, que ve a la persona individual como una especie más dentro de este mundo -¡no tenemos otro!- y cuya importancia no es más elevada que el resto de las especies.

Este punto de vista es conocido como «Ecologia Profunda», que postula que el río, la vertiente, la montaña, el árbol, la llama, la liebre, etc., tienen la libertad de existir por el sólo hecho de existir y no para servir al ser humano. Por ejemplo, las nubes y truenos existen para regar sobre incluso la tierra sin habitantes humanos, el desierto sin humanos, para mitigar fuegos y para que crezcan las plantas también en las zonas deshabitadas por los humanos.

Distintas especies de animales realizan un enorme aporte económico con su trabajo, por nombrar a unos pocos: caballos, bueyes, gallinas, abejas, gusano de seda, perros, etc. Acerca de todos ellos debemos enfatizar que la persona individual no puede disponer de ellos para su provecho. Es decir, que tienen razón de existir por sí mismos, sin ninguna relación con  los seres humanos. Es más, como afirmamos al principio, frente a los Animales, la Naturaleza y el Agua, la persona individual solo posee un mínimo valor como ser vivo. Cada ser existe con un objetivo propio y no existe por motivo de otro. Es decir, cada persona individual es única e irrepetible y necesita para vivir urgentemente: Agua, Naturaleza y Animales.

La relación de las personas individuales de Tarija con su Medio Ambiente, es un tema que ha sido y sigue siendo descuidado en su historia. Hoy gracias a unos pocos activistas de Medio Ambiente, conscientes del inminente peligro que corre Tarija, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones en la actualidad. Las investigaciones y denuncias actuales han destacado la fragilidad de los ecosistemas de esta región y ha despertado la preocupación, incluso a niveles científicos en el exterior, por el Medio Ambiente en el cual se vive en Tarija.

“Este asunto no es una mera preocupación remota y teórica, sino algo que actualmente impacta la manera en la cual vivimos nuestras vidas en Tarija”, afirma uno de los más destacados ecologistas de esta región. ¡Es difícil mantenerse distante ante las múltiples amenazas de una planta nuclear a apenas 907 km de distancia, en El Alto de La Paz!

Munich está a una distancia de 1.728 km de Kiev, lugar donde la base nuclear de Chernóbil, por errores humanos y técnicos, produjo una catástrofe nuclear mortal en 1986. Munich, a pesar de la “distancia”, fue y es una de las regiones que hasta el día de hoy lucha contra las consecuencias de los elementos radioactivos, entre ellos, los altos porcentajes de cáncer.

En Tarija, aún sin “Planta Nuclear”, la polución ambiental ya es grave y enferma a los habitantes, impacta negativamente los recursos naturales y la erosión de los suelos. Los ecologistas y ambientalistas de Tarija, nos aseguran que estos problemas se agravan día a día.

La catástrofe ecológica es un tema “diferente” a los otros, y no es tratado con la urgencia y prioridad que requiere por los políticos. Es más, este tema no existe en un plan serio de estudio para un desarrollo sustentable. El ecologismo en su raíz, es muy antiguo para ser ignorado. La visión humanista sobre la ecología tiene un objetivo mucho más modesto. En primer lugar viene a derribar el mito de que para proteger al ambiente hay que esperar primero una catástrofe para “desembolsar ayudas”, en vez de sabiamente proteger y prevenir.

Se necesitan  subvenciones, bonos, ayudas, multas  municipales de manera urgente. Se necesita también de VOLUNTAD propia y exigir a las instancias gubernamentales que se unan a las exigencias ecologistas para no seguir destruyendo irreversiblemente el entorno inmediato y prevenir así desastres y catástrofes ecológicas.

En primer lugar, el verdadero humanismo es el ambientalista y, de alguna manera, este reside en la obligación de advertir y defender, para no hacerse cómplice y responsable por las actitudes de negligencia e ignorancia de las autoridades, que nos llevan a esta situación. En segundo lugar, veremos que las enseñanzas humanistas y la ley ecológica, nacidas del simple sentido común, han promovido una cierta consciencia ambiental, una conciencia por el bienestar del espacio público y una antipatía por el despilfarro de los recursos naturales. En tercer lugar, y lo más importante, veremos que mientras que los pseudo movimientos ambientalistas del gobierno no se han esforzado por articular una responsabilidad moral por el Medio Ambiente. Son las Fuentes Humanistas las que nos ofrecen una ética ambiental filosóficamente bien fundamentada.

El mundo existe para beneficiar a TODA la humanidad y a todas las generaciones por venir. Sin embargo, este derecho implica también una responsabilidad. El mundo no nos pertenece  y nosotros somos tan sólo sus administradores; encargados de la elevada tarea de protegerlo, trabajarlo, respetarlo y cuidarlo. Este punto básico queda confirmado ya por las enseñanzas de los grandes sabios de la antigüedad. A través del prisma de los lineamientos morales y legales del humanismo descubriremos una ética ambiental que puede guiar nuestro pensamiento en los más candentes temas ecológicos de la actualidad.

Pero para ser claros, el humanismo no nos exige que seamos ecologistas y, por cierto, no hay una línea directa desde la responsabilidad y sentido común, hacia la clase de activismo agresivo que prevalece en los pseudo movimientos “ecologistas” y pseudo “indigenistas” en la actualidad. De todas maneras, para aquellos que ya consideran que la ecología es un valor y una virtud, podemos demostrarles que  es posible encontrar el sentido, apoyo y más inspiración en su esfuerzo por proteger Tarija y, por ende, el planeta.

Ecología y Medio Ambiente, no son más que una visión realista y razonable sobre nuestra vida de paso en este mundo. Por lo tanto, debemos al menos intentar el responder una urgente pregunta: ¿Tienen unos pocos el derecho de utilizar y destruir este territorio de la manera que se les ocurra? ¡No debemos ser ni víctimas ni depredadores y mucho menos pasivos observadores! Cada día, cada persona individual, puede y debe ser activa en proteger y mejorar su Medioambiente inmediato.